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'¡No hay que preocuparse, no hay que preocuparse!' había gritado Fudge, todavía con una pierna en el fuego. 'Ya los tendremos rodeados en poco tiempo - ¡solo pensé que debería saberlo!'
Y antes de que el Primer Ministro pudiese gritar, 'Ahoram, puede esperar solo un momento?' Fudge se había desintegrado en una lluvia de chispas verdes.
Diga lo que diga la prensa y la oposición, el Primer Ministro no era un hombre estúpido. No se le había escapado de notar que, a pesar de las garantías de Fudge en su primer encuentro, ahora se estaban viendo un poco más, ni Fudge se ponía nervioso con cada visita. No obstante, le gustaba saber del Ministro de Magia (o, como siempre llamó a Fudge en su mente, 'el Otro Ministro'), el Primer Ministro no podía ayudar, pero temía que la próxima vez que se apareciera Fudge sería con más graves noticias. El ver, por lo tanto, a Fudge saliendo de la chimenea una vez más, desaliñado y demasiado nervioso y severamente sorprendido de que el Primer Ministro no supiera exactamente por qué él estaba allí, fue la peor cosa que ocurrió en el transcurso de esta extremadamente abatida semana.
’¿Cómo podría saber lo que estaba ocurriendo en la – este – comunidad Mágica?’ chasqueó el Primer Ministro.
‘Tengo un país que manejar y suficientes preocupaciones por el momento sin –‘
’Tenemos las mismas preocupaciones,’ interrumpió Fudge. ‘El Puente Brock-dale no se desgastó. No fue un huracán.
Esos asesinos no eran trabajo de Muggles. Y la familia de Herbert Chorley podría estar a salvo sin él. Estamos acordando para poder transferirlo al Hospital San Mungo de Enfermedades Mágicas. El traslado debe efectuarse esta noche.’
’A qué te ... Tengo miedo ... ¿Qué?’ protestó el Primer Ministro Fudge tomó un gran y profundo suspiro y dijo, ‘Primer Ministro, lamento mucho decirte que él ha vuelto.
El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado ha vuelto’.
’¿Ha vuelto? Cuando dices ‘vuelto’ ... ¿está vivo? Me refiero –‘
El Primer Ministro buscó en su memoria los detalles de aquella horrible conversación de tres años atrás, cuando Fudge le había contado acerca de un mago a quien temía todo el resto, el mago que había cometido miles de crímenes terribles antes de su misteriosa desaparición quince años atrás.
’Sí, vivo,’ dijo Fudge. ‘Eso es – No lo sé – es un hombre vivo si, ¿no puede ser matado? Realmente no lo entiendo, y Dumbledore no lo explicará bien – pero de todos modos, él tiene un cuerpo y camina y habla y mata, por lo que supongo, por los propósitos de esta charla, sí, él esta vivo.’
Easy PDF Copyright © 1998,2005 Visage Software
This document was created with FREE version of Easy PDF.Please visit http://www.visagesoft.com for more details El Primer Ministro no sabía qué decir, pero un hábito persistente de desear estar bien informado de cualquier tipo de cosa que se le presente le hizo proyectar cualquier detalle que pudiera recordar de conversaciones previas.
’¿Es Serious Black con – este – El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado?’
’¿Black? ¿Black?’ dijo Fudge discretamente, poniendo su sombrero rápidamente en sus dedos. ‘¿Sirius Black te refieres? Por las barbas de Merlín, no. Black está muerto. Al final estábamos – este – equivocados con Black. Era inocente. Y no estaba ligado a El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado. Me refiero,’ agregó en defensiva, haciendo girar su sombrero más rápidamente, ‘las evidencias señalan – tenemos más de cincuenta testigos – pero de todos modos, como digo, está muerto. Asesinado, de hecho. En las inmediaciones del Ministerio de Magia. Va a haber una investigación, por ahora ...’
Para su gran sorpresa, el Primer Ministro sintió un gugaz intento de pena por Fudge. Era, sin embargo, eclipsado casi inmediatamente por un resplandor de poco engreído, deficiente como si estuviese en el área de fuego donde se materializa, nunca había habido un asesinato en ningún departamento de gobierno bajo su cargo ... Hasta ahora no
...
Mientras el Primer Ministro surreptuosamente tocaba la madera de su escritorio, Fudge continuó, ‘Pero los Black ...
El punto es que estamos en guerra, Primer Ministro, y se deben tomar medidas.’
’¿En guerra?’ repitió el Primer Ministro nerviosamente. ‘¿Seguramente es un poco exagerado?’
’El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado se ha unido ahora con esos seguidores que se fugaron de Azkaban en Enero,’ dijo Fudge, hablando más y más rápidamente y girando su sombrero tan rápido que parecía un desdibujado verde-lima.
‘Desde que se escaparon, han estado haciendo estragos. El Puente Borckdale – lo hizo él, Primer Ministro, amenazó a un montón de Muggles se matarlos a menos que estuviera lejos de él –‘’¡Qué dolor, por lo que es tu culpa que esa gente fuera asesinada y tengo que responder preguntas sobre el camión oxidado y corroer las juntas en expansión y no se qué más!’ dijo el Primer Ministro furiosamente.
’¡Mi culpa!’ dijo Fudge, sonrojándose. ‘¿Estás diciendo que habrías entrado en ese chantaje así?’
’Quizás no,’ dijo el Primer Ministro, parándose y dando zancadas en la habitación, ‘pero hubiese puesto todos mis esfuerzos en atrapar al chanta antes de que cometiera semejante atrocidad!’
’¿Realmente piensas que no he estado haciendo demasiados esfuerzos?’ demandó Fudge acaloradamente. ‘Cada Auror en el Ministerio estuvo – y está – tratando de encontrarlo y persigue a sus seguidores, pero ocurre que estamos hablando de uno de los magos más poderosos de todos los tiempos, ¡un mago que ha eludido la captura por más de tres décadas!’
’¿Por lo que supongo que me vas a decir que causó un huracán en el West Country también?’ dijo el Primer Ministro, su temperamento comenzaba a subir en cada paso que daba. Le enfuría descubrir la razón de estos terribles desastres y no poder decírcelo al público, casi peor que sea la culpa del gobierno.
’Eso no fue un huracán,’ dijo Fudge miserablemente.
’¡Perdóname!’ ladró el Primer Ministro, ahora pateando hacia arriba y hacia abajo. ‘Árboles caidos, techos rotos, alumbrados torcidos, daños horribles-‘
’Fueron los Mortífagos,’ dijo Fudge. ‘Los seguidores de El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado. Y ... sospechamos que un gigante también participó.’
El Primer Ministro detuvo su caminada como si se hubiese golpeado con una pared invisible. ¿Qué participó?’
Fudge hizo una mueca. ‘Usó gigantes la última vez, cuando quería un gran efecto,’ dijo. ‘La Oficina de la Desinformación ha estado trabajando a reloj, hemos tenido equipos de Desmemorizadores tratando de modificar las memorias de todos los Muggles que vieron realmente lo que ocurrió, tenemos más en el Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas por Sumerset, pero no podemos encontrar al gigante – ha sido un desastre.’
’¡Ni lo digas!’ dijo el Primer Ministro furiosamente.
’No niego que la moral está un poco baja en el Ministerio,’ dijo Fudge. ‘Y con todo esto, y luego al perder a Amelia Bones.’
’¿Perder a quién?’
’Amelia Bones. Cabeza del Departamento de Esfuerzo por la Ley Mágica. Pensamos que El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado podría haberla asesinado en persona, porque era una bruja muy eficiente – y toda Easy PDF Copyright © 1998,2005 Visage Software
This document was created with FREE version of Easy PDF.Please visit http://www.visagesoft.com for more details la evidencia marca de que estuvo en un duelo.’
Fudge aclaró su gargante y, con esfuerzo, paró de gurar su sombrero.
’Pero ese asesinato estaba en los periódicos,’ dijo el Primer Ministro, momentáneamente desviado por su enojo.
‘Nuestros periódicos. Amelia Bones ... se dice que era una mujer de mediana edad que vivía sola. Fue un asesinato horrible, ¿verdad? Ha tenido mucha publicidad. La policía se desconcertó, ya ves.’
Fudge suspiró. ‘Bien, por supuesto que están,’ dijo. ‘Asesinada en una habitación que estaba cerrada por dentro,
¿no? Nosotros, por otro lado, sabemos exactamente quién lo hizo, nos lleva a tener información adicional para atraparlo. Y luego estaba Emmeline Vance, quizás no escuchaste hablar de esa-‘
’¡Oh, si he escuchado!’ dijo el Primer Ministro. ‘Ocurrió justo en la esquina de aquí, de hecho. Los periódicos han tenido un día muy participativo. ‘desglose de la justicia y orden en el jardín del Primer Ministro-‘
’Y como si no fuera suficiente,’ dijo Fudge, apenas escuchando al Primer Ministro, ‘tenemos a los Dementores por todos lados, atacando gente, por izquierda, derecha, y centro ...’
Había una parte feliz en esta oración que podría haber sido intangible para el Primer Ministro, pero ahora estaba más prudente.
’Pensé que los Dementores eran los guardianes de los prisioneros en Azkaban,’ dijo cautelosamente.
’Eran,’ dijo Fudge desgastadamente. ‘Pero ya no. Han vaciado la prisión y se han unido con El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado. No pretendo que fuese un golpe.’
’Pero,’ dijo el Primer Ministro, con un sensación horrible amanecer, ‘¿no me dijiste que son criaturas que absorven la esperanza y felicidad de las personas?’
’Correcto. Y las absorven. Eso es lo que causa toda esta neblina.’