38691.fb2 La mandolina del capit?n Corelli - читать онлайн бесплатно полную версию книги . Страница 27

La mandolina del capit?n Corelli - читать онлайн бесплатно полную версию книги . Страница 27

ULTRASECRETO

Por orden del CG, Supergreccia, el cabo Carlo Piero Guercio prestará servicios operísticos siempre que así lo requiera el capitán Antonio Corelli del 33.° Regimiento de Artillería, división Acqui.

Normas:

1) Los convocados para faenas musicales regulares estarán obligados a tocar un instrumento musical (cucharas, casco, peine y papel, etc.).

2) Aquel que fracase persistentemente en dar notas sobreagudas será castrado y sus testículos donados para causas benéficas.

3) Aquel que sostenga que Donízetti es mejor que Verdi se verá obligado a vestir ropa de mujer, será ridiculizado públicamente delante de la batería, llevará una cacerola en la cabeza y en casos extremos se le exigirá que cante Funiculi Funicula u otra canción sobre el ferrocarril que el capitán Antonio Corelli estime conveniente determinar de vez en cuando.

4) Los fanáticos de Wagner serán fusilados sumariamente, sin juicio y sin posibilidad de apelación.

5) La embriaguez será preceptiva únicamente en aquellos casos en que el capitán Antonio Corelli no pague las rondas.

Firmado: general Vecchiarelli, jefe supremo, Supergreccia, en nombre de su majestad el rey Victor Emmanuel.

La versión del capitán sobre la capitulación de Cefalonia decía que los jefes militares en el momento del desembarco se habían dirigido al ayuntamiento de Argostolion a fin de recibir la rendición de manos de las autoridades locales.

Se habían detenido a la puerta del ayuntamiento con un pelotón armado y habían enviado un mensaje exigiendo la entrega del edificio y de la autoridad. La respuesta rezaba simplemente «A tomar por culo». Gran consternación y sobresalto entre nuestros oficiales. Éste no es vocabulario para la diplomacia, ni una respuesta adecuada por parte de quienes se supone están temblando de miedo bajo la bota de los conquistadores. Otro mensaje amenazando con echar abajo el edificio. La nota de respuesta especifica que cualquier italiano que exija la rendición será fusilado sin demora. Más consternación, esta vez causada por las conjeturas sobre si los que están dentro tendrán realmente armas o no. Los oficiales se muestran incómodos ante la idea de tener que organizar un asedio. Mandan otro mensaje exigiendo una aclaración. La respuesta dice: «Si no sabéis lo que significa "a tomar por el culo", venid aquí y os lo explicaremos.» Uno de los oficiales, de pie a plena luz del sol, exclama: «Mierda.» La cosa se retrasa una media hora mientras crece la confusión, tras lo cual sale otra nota del ayuntamiento que dice: «Nos negamos categóricamente a rendirnos a una nación a la que hemos derrotado por completo, y exigimos el derecho a rendirnos a un oficial alemán de alto rango.» Al final traen en avión a un oficial alemán estacionado en Zante, Corfú o algún otro sitio, y las autoridades salen triunfantes del ayuntamiento tras habernos humillado y aniquilado en nuestro primer día de conquista.

Así me lo contó Corelli, y estoy seguro de que ciertos detalles fueron objeto de exornación por su parte, pero es cierto que las autoridades locales se negaron a rendirse a nosotros y que al final tuvimos que hacer venir a un alemán. Corelli consideraba esta historia como extremadamente chistosa, y le gustaba contarla una y otra vez multiplicando el número de mensajes e insultos, mientras los demás le escuchábamos sentados y con las orejas ardiendo.

Yo creo que a Corelli le resultaba tan divertida porque para él la única cosa seria era la música, hasta que conoció a Pelagia. En cuanto a mí, acabé queriéndole tanto como había querido a Francesco, pero de un modo totalmente distinto. Él era como una orquídea saprofítica, capaz de crear armonía y belleza incluso mientras crece y florece sobre un montón de mierda en un lugar lleno de esqueletos. Dejó que se le oxidara el fusil y llegó incluso a perderlo en un par de ocasiones, pero ganó varias batallas armado únicamente de su mandolina.