38767.fb2 La traici?n de Rita Hayworth - читать онлайн бесплатно полную версию книги . Страница 6

La traici?n de Rita Hayworth - читать онлайн бесплатно полную версию книги . Страница 6

VI Teté, invierno 1942

Esta noche me voy a portar bien y no voy a pedir una naranja. El Toto ya apagó la luz y papi todavía no apaga la luz hasta que yo no termine de rezar porque a mí no me gusta vivir en la casa del Toto no es como la casa de abuelita, que está lejos con patio de caballos y los peones a cualquier hora me llevan en la grupa si yo quiero. Con los breeches que tengo en la foto ya no puedo andar, porque me quedan chicos, pero la Hermana Anta me dijo que nunca tengo que andar con las piernas separadas como los varones, tengo que ir con pollera de amazona, y montar como las mujeres, de costado, pero es mucho más difícil y si el caballo corcovea me tira, y después estoy enferma grave. Mamá está enferma grave y si mami se muere se va al cielo y yo voy a rezar todo el día para que me oiga y vea que soy buena y ni bien me enfermo grave y me muera voy a ir al cielo también a estar con ella. El Toto el año pasado tomó la primera comunión y ya este año no va casi nunca a comulgar, y Mita no va nunca a la iglesia y le tiene rabia a los «curas y a las monjas no los puedo ver, dice ella. Mita es buena pero no va nunca a misa y yo recé para que me diera una naranja, pero recé para que fuera a misa y Dios la haga ir siempre a misa, a rezar por Jesucristo que sufre en la cruz, así le hacen doler menos ias espinas de la corona que se le clavan en la piel de la cabeza y si son muy filosas, pobre Jesús que es tan bueno, se le clavan cada vez más. ¡Si Mita rezara le dolerían menos y la hiél que le dieron a tomar no le quemaría la boca, pobre Jesús! Yo rezo por mamá, y a lo mejor soy yo que la hago estar mejor, mamá está grave desde hace tiempo, y por ahí dice «estoy bien» y sale a dar vueltas con papá y caminan toda la siesta bajo el sol cuando está fuerte, después no porque si se va el sol queda un frío que escarcha todos los charquitos y a la mañana siguiente me gusta ir saltando por los charcos duros que hacen «cric crac», se rajan todos y parecen vidrios rotos, de formas lindas, agarré un pedacito puntiagudo y lo empecé a chupar como hielo, y Mita me vio y dijo que me hacía mal, que me podía enfermar y yo le dije que si me enfermaba me iba al cielo con mami y Mita me dijo que mami no está enferma «tu mami no tiene nada, no te asustes, no tiene nada, lo único que tiene es miedo de morirse, porque la operaron una vez y le quedó el susto, ahora tiene que cuidarse un poco y nada más, tu mamá nos va a enterrar a todos» ¿mami le cuenta a Dios que Mita no va a misa y que yo me porto mal, y que el Toto es desobediente y caemos los tres en un pozo? y en vez de gprender a andar en bicicleta en la bicicleta que le compraron nueva que es alta para él y él en vez de hacerle caso al padre de practicar con la bicicleta se pone a recortar artistas del diario y a pintarlas con los lápices de colores. Y mami le cuenta todo a Dios y Dios nos castiga. Un pozo tapado de tierra. Porque mamá está enferma y lo mismo es buena y va siempre a misa y por suerte cuando se muera va a ir al cielo. Si yo rezara todo el día como las Hermanas del Colegio de Lincoln mami siempre estaría bien a lo mejor, cuando yo no rezo ella está mal y se queda en la cama todo el día y se queja del reuma, y me llama y me abraza. Y ahora que hay unos días de solcito que a la siesta no hace tanto frío va a pasear con papi caminando hasta el Parque Municipal, lejísimo, que es a media legua dice papi, mami tiene la cara con colorcito de sol, y no se pone polvo ni se pinta los labios porque hizo una promesa cuando la operaron del riñon, pero Mita se pinta los labios y se queja de que Berto la hace quedar a dormir la siesta y no puede ir a tomar solcito, tiene la cara pálida fea, y se pone un poco de polvo. Las Hermanas de Lincoln no se pueden poner polvo y nunca salen y están blancas feas, como Mita cuando se levanta de la siesta. En las paredes blancas es pecado poner adornos, en el Colegio de Lincoln no pude colgar el juego de abanicos regalo de abuelita, pero en los pies sin permiso mi funda bordada para el ladrillo caliente de la noche al ir a la cama helada. Las otras pupilas con la funda del colegio, de lana marrón ordinaria, con los pies helados después de rezar arrodilladas contra la cama, por fin apagan la luz y no se reza más. Y la Hermana Anta me tenía rabia y siempre «¿en qué estás pensando, pícara?», y yo no pensaba en nada, pensaba en el guardapolvo blanco y los cubrecamas blancos y que en la pieza de mamá en el sanatorio había unos cuadros de barcos amarillos y verdes. Los cuadros son lindos pero mejor sin cuadros, en el colegio es pecado tener adornos, y en el sanatorio debe ser igual. Y mami no se curó bien y abúelita no venía a visitarla porque nunca se ven casi desde que mamá se casó, pero a mí sí. Y después abuelito tuvo el ataque. Y el cubrecama también es blanco y yo no pensaba en nada malo ¿por qué sospechaba la Hermana Anta? que ahora sí, que la Paqui me contó que no existe la cigüeña y que cuando seamos grandes los hombres nos van a agarrar y meter adentro de la cola nuestra lo que tienen los varones, para tener hijos, que lo mismo se pueden tener aunque sea soltera, y con la Paquita nunca vamos a ir solas por la calle, siempre agarradas de la mano. Y tuve que confesar al Padre de Vallejos que me habían contado todo y él dijo que solamente las mujeres casadas pueden hacer eso, cuando quieren encargar un nene a la cigüeña, que no existe. Que es el pecado más grande. Y yo le pregunté si el pecado más grande no era matar, dejar morir a alguien, y me dijo que para una niña de doce años es más pecado dejarse «fornicar» por los muchachos, porque para matar se necesita un cuchillo o un revólver, mientras que para pecar conmuchachos basta con pensar que ya es pecado. Y con la Paquita le empezamos a hablar al Toto a ver si sabía algo y el Toto no sabe un pepino, que es un poco más chico que nosotras pero todos los varones saben esas cosas aunque sean de primero inferior, pero el Toto tiene nueve años y todavía cree en la cigüeña, él no dice nada pero se calla. Y la Paquita empezó a refregarse el dedo de una mano en la otra mano cerrado el puño como formando un cartuchito y le decía al Toto «mira lo que estoy haciendo, meto el dedo en la con…, adivina la palabra». Y el Toto no sabía y de algo me parece que se dio cuenta porque salió corriendo y no quiso seguir jugando con nosotras, que siempre es un pegote. Pero yo anoche de nuevo me porté mal y pedí una naranja. Y mejor que la Paquita no le haya dicho nada porque una vez la de la esquina lo quiso avivar y él se lo contó a la madre. Qué tonto, cuando a mí mé lo dijo la Paqui, lo de los hombres, me puse contenta. Yo no voy a rezar para que a la Hermana Anta no la corra el jardinero o el lechero, porque así le levantan el hábito y le hacen tener un hijo, después nadie va a saber nada, que fue culpa mía porque no recé, y todo bien calladito, y se va del internado y el año que viene si vuelvo pupila no está más que es la única que no me quiere, todas las Hermanas me quieren y abuelita les hace las donaciones más grandes para la iglesia nueva. Y yo dejo toda la comida en el plato pero nunca hablo en el rosario, que rezo por mamá para que no se muera. Y no era cierto que cuando la cigüeña me trajo a mami le dio un picotazo y por eso mamá quedó enferma, porque la Paquita dijo que no hay cigüeña y es cierto, porque antes de nacer el Kuki en el campo tía Emilia tenía la barriga grande y se mandó a pedir a Buenos Aires un vestido suelto que en el catálogo se llama «maternidad». Así que no fue culpa mía, que abuelita con los peones siempre está rezongando «mi hija no está bien, desde que tuvo a Teté quedó mal» y yo le pregunté a tía Emilia y me contó del picotazo. Entonces no es cierto que desde que me tuvo a mí está mal, pero abuelita no dice mentiras, no sé por qué mami está mal… pobre mami, esta mañana lloraba porque papi tiene que salir otra vez a buscar clientes del vino, siempre llora de miedo que se va a morir y vamos a quedar solos papi y yo, y yo recé toda la semana pasada pero ella siguió mal y de cepillarse el pelo, que lo tiene tan largo y lindo, ya se cansa y queda mal toda la mañana, y después come un poco de chuño, y un bife, y nada más porque le da asco todo, que Mita dice que no hay que tener miedo a los microbios y no hace lavar la ensalada con agua hirviendo y no hace hervir las tazas ni los vasos irrompibles. Ni sacar al sol todas las mañanas los colchones y golpearlos y lavar los pisos con el desinfectante que pasaban en el sanatorio, y lo deja comer al Toto manzanas sin pelar. Pero yo todas las noches me porto mal, de ganas de comer una naranja. Y mami quería el vaporizador que había en casa de abuelita para matar microbios de las paredes, que lo compraron después que se murió la hermana de tía Emilia, y dejó toda la pieza infestada de tuberculosis. Abuelita estaba con rabia, que no era parienta cercana, era parienta lejana El Kuki y yo la vimos, estaba prohibido con penitencias, estaba en la piezia del fondo del patio, un día yo jugaba con el potrillo y oí gritos que no sabía de qué animal eran. Eran de la hermana de tía Emilia, que con el ataque de ahogo estaba dura en la cama, hundía la cabeza en la almohada para aguantar porque se asfixiaba, estaba azul, y miraba fijo el techo y parecía que le quería clavar las uñas a las sábanas. Con la cara azul. Y yo recé todas las noches desde que estamos en la casa del Toto, cuatro avemarias y tres padres nuestros todas las noches y mamá lo mismo sigue mal, «hay que rezar con el corazón dolorido, el dolor de Jesús crucificado» decía la Hermana Anta y. anoche me puse ¡a rezar hasta dormirme, a rezar más que nunca, con el corazón dolorido… pero me quedé dormida, y recé menos que nunca, y ahora tengo que rezar, que a lo mejor mamá se va a morir del dolor de brazos y en vez de rezar todo el día desde que sale el sol como las monjas de Lincoln, quiero jugar con la Paquita: en lo de abuelita los peones se levantan cuando sale el sol, cuando recién sale el sol está más griande que nunca y ahora ya es de noche y es hora de dormir pero no me voy a quedar dormida: tendría que estar rezando desde que me hicieron acostar, que pronto papi apaga la luz y ya no se reza más, papi me escribió un verso «Mi niña es el sol» y en vez de rezar estoy pensando en jugar. El corazón dolorido va doliendo más y más al rezar. Ni bien sale el sol las monjas rezan y no duermen más, mami del dolor no puede dormir ¿y si yo me quedo dormida?… ay, qué puntadas de ahogo… Yo también estoy mal, yo estoy mal ay mami, por favor, que me ahogo, me muero, no, no… No, mami, no me miren la garganta, no, el médico no, no, no tengo placas, yo me muero porque me ahogo, me muero ya, después en el cielo vamos a estar juntas, pero yo me muero ahora, porque me ahogo, y si me llevan al sanatorio los médicos me van a poner un pañuelo blanco en la cabeza y en la camilla me van a llevar a darme oxígeno, pero yo me voy a morir en el pasillo y todas las enfermeras me van a mirar, y nunca se les murió una nena enferma de doce años, todas viejas, y van a llorar que se les murió una chica tan chica, y van a decir que soy un ángel, envuelta en esas sábanas blancas las manos se me van a caer de la camilla, tiesas, y yo aunque me esté ahogando voy a seguir rezando por vos, mami, que estás así desde que me tuviste a mí, ay, yo lloro porque te quiero, mami, mami, no, no llames al doctor, que yo me muero porque me estoy ahogando en la camilla, en el sanatorio estoy peor que vos, mucho peor que vos. Y si me vienen a poner esas inyecciones que te ponían a vos que yo creía que eran por el picotazo de la cigüeña, no los dejes que me las pongan, lo mismo yo me muero porque no puedo respirar y primero me agarro a las sábanas porque me asfixio y después ya al morirme te agarro a vos y te aprieto fuerte, fuerte, y te morís conmigo. Dios va a querer que nos muramos juntas, Dios es bueno… bueno, bueno, sí, una naranja, Mita, sí, quiero una naranja de la planta, que Mita vaya y me arranque la naranja de la planta, sí, sí,… ésta me gusta, la chupo, hacele un agujerito y la chupo, la chupo… qué rica, sí, después me duermo y me porto bien, mami, no te hago renegar… Mita estira la mano y alcanza a las naranjas bajas, que la planta está llena de naranjas altas. Ahora me duermo, si el ahogo se pasa me duermo, y me porto bien y me duermo con la naranjita y no me voy a portar mal,… no me ahogo más, de día Mita agarró un palo largo y volteó una naranja alta… muchas altas altas y otras bajas que Mita alcanza con la mano… me arranca una todas las noches

Toto, no vengas, que tengo que ir con la Paquita sola, nada de novios, no, no vamos a buscar novios, anda a practicar con la bicicleta que todavía no aprendiste, hace tres meses que tenés la bicicleta. Siempre se nos quiere pegar, cuando no estoy yo la Paquita le hace caso todo el día, a cada rato se le aparece el Toto. Él junta los anuncios de los estrenos de cintas y los tiene colocados por orden y el día que el compañero de banco se vengó porque el Toto no quería decirle dónde estaba escondido el revólver, le tiró todos los papeles que son como mil, que los colecciona desde primer grado, y se los revolvió todos. Y yo creía que el Toto iba a agarrar la botella rota del agua para la acuarela y se la clavaba al otro, pero no íe importó porque se acordaba de cuál venía primero y segundo y tercero de los papeles y así los ordenó todos de nuevo. Y papi dijo que el Toto tenía mucha memoria, más que yo, y no voy a estar jugando con esos papeles y pintando las caras de las artistas que salen en el diario sin color. Pero no aprende a andar en bicicleta, Berto se la compró y no alcanza a subir sin caerse porque es muy alta para él, pero el compañero de banco no tiene ni un juguete, alguno viejo del Toto viene desde la casa a media legua, toma el envión y sube a la bicicleta. Papi dice que yo no tengo facilidad para el dibujo pero me aburro dibujando toda la tarde. La Paquita también se aburre, y va todos los días lejísimo a pedirle los deberes hasta casi cerca de las vías del tren a la de Pardo, porque tiene que caminar como siete cuadras largas pero la de Pardo lo llama por el patio al de Cataldi, y viene y les cuenta todo lo que hace con la sirvienta y la Paquita me quiere llevar pero yo no lo quiero ver porque después tengo que confesarme y si mami sabe le hace mal y ese día no se levanta y se queda en cama y no puede salir a tomar el solcito que le gusta tanto. Y desde la cama me dice que haga los deberes y quiere que haga los dibujos como el Toto. El de Cataldi está en sexto. A la Paquita le gusta el instructor de natación que está siempre a la tarde en el bar, donde están los viajantes y los empleados de Banco y me mira con cara de besar, pero yo soy chica. Una sirvienta de abuelita tuvo un nene a los catorce años, yo tengo doce y cuando tenga trece si me dejo hacer eso y tengo un chico al cumplir catorce papi me da una paliza y me manda al colegio de Lincoln y la Hermana Anta me va a poner en penitencia todo el día, de mala y rabia que me tiene. La Paquita se dio un beso con el de Cataldi. Pero a la hora de la siesta es de día. A mí no me gusta, no es más alto que yo, con pantalones cortos todavía y ya tiene las piernas todas peludas. Pero la Paquita no esperó para confesarse porque había mucha gente y se fue al paseo y pasó por el bar a ver al instructor que me tiene cansada con que él también la quiere, un hombre grande. La Paqui reza por los pobres y los muertos de la guerra, y nada más. El de Cataldi le pidió un beso a la Paqui y ella dijo que sí, sí estaban delante de la Pardo. Y están ahí hablando un rato siempre, y el de Cataldi les cuenta de los muchachos grandes, qué es lo que hacen con las sirvientas, y les cuenta todo si la Paqui le muestra la cola, la de Pardo se la muestra siempre y quiere que el Cataldi le muestre a la Paqui lo que tienen los varones para que vea como sale agua cuando él se refriega. Ya lo vieron muchas veces; yo no quiero ir, después de comer vamos con papi a la plaza un rato a hacerlo practicar con la bicicleta al Toto. Y después volvemos a dormir la siesta, el Toto no se acuesta y pinta las artistas. Y si ahora lo ve el padre lo reta, pero se esconde y Mita tampoco lo ve, a lo mejor se lo contaba a Berto. Papi lo ve porque tampoco duerme la siesta y le toma examen del orden de los papelitos de los estrenos, y mientras pasa la siesta, que papi si mami no quiere ir a pasear hasta el parque no sabe qué hacer, y no va a la confitería porque si mami lo necesita para algo él está ahí cerca, mami le habla despacito desde la pieza, para que Berto no se despierte que está durmiendo con Mita pieza por medio, y si necesita una aspirina papi se la lleva y mientras no lo llama le toma examen al Toto de cuál película se estrenó primero que la otra. Y en lo de abuelita en el campo nunca duermo siesta porque no voy al colegio y me levanto tarde y a la siesta los peones me llevan con el Kuki a dar vueltas a caballo en el patio de atrás. Porque ia casa de abuelita tiene un patio que es como toda la plaza de Vallejos. Y tenemos el pesebre de las vacas y terneritos y los caballitos recién nacidos, los potrillitos del Kuki y uno mío que abuelita dice que lo vayamos a ver que está grande. Pero papi no quiere ir porque pelea con abuelito. Papi trabajaba en una imprenta en este pueblo y sacaba un diario y escribía los artículos largos y a veces versos con otro nombre, y a veces le compraban parte de esas páginas para otros diarios de pueblos grandes porque decían que escribía mejor que todos. Cuando papi era soltero. Y el Toto nunca va a misa «tu papá vendió la imprenta por culpa de tu mamá» ¿qué sabe él? yo en misa rezo mucho, todos los domingos y Mita lo deja que falte a misa, es muy chico para saber cosas de grandes «tu abuelo no quería que tu mamá se casara con tu papá, porque era pobre» y hace dos años abuelito quedó paralítico. Abuelito no puede hablar porque tiene parálisis y habla despacio, y camina con un bastón, mami dice que antes domaba los potros, antes de que tuviera el ataque. Lo hicieron enojar mucho los peones y le dio el ataque. Y mami reza siempre por abuelito y por ella no reza, para ella no pide nada, todo para que se cure abuelito. ¿Por qué lo hicieron enojar los peones? Y yo tengo que rezar por mami, que mami no se muera, que todas las mañanas al levantarse está mal, no se siente bien, y con papi llora que se va a morir y deja una criaturita sola, que soy yo. Y el Toto tendría que ir a rezar por el niño Jesús en el pesebre, para que no tenga frío, pobrecito, que los padres eran pobres y no tenían casa y no le podían comprar nada para taparlo. Yo recé un padre nuestro para el niño pero más tengo que rezar para mami, y si el Toto rezara para el niño, no haría tanto frío esa noche hasta que llegan los Reyes Magos; son doce días que el niño Jesús pasa en el frío sin nada que abrigarse. «Peor es ser lorita» me dijo el Toto, desobediente. Las loritas, les dicen loritas que son verdes como los loros, pero más chicas que un mosquito, como un mosquito recién nacido verde, que anoche yo estaba con el velador prendido a repasar las tablas y se llenó de loritas, los bichitos de la luz que viven una noche sola. Y tac-toc me golpeaban contra el cuaderno y a veces pic-pac que golpean contra la pared, que vuelan sin mirar. El Toto «viven una sola noche», y yo no podía creer, y después se tienen que morir a la fuerza, mientras está la luz prendida dan vueltas. Alrededor del velador, y cuando yo apago que empiezo a rezar y el Toto «me pongo a pensar en el fin del mundo» ¿él no reza? Cuando apago la luz las loritas se suben al cielo raso y ahí se quedan juntas y después a la mañana están todas muertas en el piso, y después la Felisa las barre y la pala está llena de loritas verdes. Yo no las espanté, que se diviertan un poco pobrecitas, que mañana están muertas, el Toto «viste pic-pac las loritas contra la pared, porque no ven, son como ciegas» y no bé cómo hacen para saber cuál es la mamá, y el Toto «deben volar juntas y no se separan, así saben cuál es la mamá y el nene» mientras dura la luz y después ya se van al techo y se quedan juntas hasta que se caen muertas, pero por suerte todas al mismo tiempo, no se mueren un día la madre y al otro día el nene que se queda solo, ¿ves que lo peor no es ser lorita? ¡mocoso! peor Jesús que sufre los clavos y ve sufrir a la Virgen María al pie de la cruz llorando por él, qué sonso sos, porque todos los días son loritas nuevas, a la noche ponen los huevos y mueren todas, y al otro día de los huevos salen las loritas nuevas… pero entonces la que pone el huevo es la madre, y se murió, «ves, Teté, quedan las loritas chiquitas solas, sin nadie que las cuide». ¿Será por eso que son tan tontas, que se dejan agarrar enseguida? no son como los mosquitos que se escapan tan bien, y el Toto «¿viste que lo peor es ser lorita…» y no saben volar, se chocan contra mi cuaderno, pero son animales, el Toto animal, que no le importa nada del niño Jesús helado en el establo y al Toto lo único que le viene es miedo del diablo en el fin del mundo. Quién sabe qué grandes estarán las perras en casa de abuelita y los cachorritos deben estar grandes. Pero anoche me porté mal y volví ajpedir una naranja. Abuelito se levantaba cuando salía el sol, y a veces cuando todavía era de noche y veía salir el sol. A mí papi me hizo un verso que decía que yo era el sol, ahora no escribe más para la imprenta, pero escribe a veces un verso para mí. Papi me quiere tanto, cuando mami se muera y después yo, pobre papi se va a quedar solo, y dijo que cuando vaya de viajante de los vinos y no me vea por muchos días se va a disfrazar de santo, como en la tapa del libro San Francisco de Asís, y así Dios se cree que es bueno. Papi no lo dice en serio porque Dios se da cuenta de todo pero disfrazado le habla a los otros santos y les pregunta cuál es la nena más linda del mundo y si se portó bien y los santos ven todo lo que quieren. Los santos pueden ver el establo de abuelita, y cómo creció el potrillo, y ve al Toto que se esconde para jugar a pintar las caras y los vestidos de las artistas, ve a la Paqui: Dios no mira cosas malas, cuando la Paquita va a lo de la de Pardo y viene el Cataldi yo no voy a mirar, porque Dios me empuja del cielo y me caigo más ligero que los paracaidistas y hago un agujero por la boca de un volcán y me hundo hasta llegar al infierno. Y ahí quedo para siempre, que si yo voy ahora un día con la Paqui y escucho cuando el Cataldi cuenta todo y después me confieso, lo mismo puedo ir al cielo, o al purgatorio, porque tengo tiempo de confesarme antes de morirme, pero después de muerta si miro no, como Luzbel que se convirtió en Lucifer. El Toto quiere que papi esté a la siesta siempre con él, si papi no sale con mami a tomar el sol, y la mañana papi me acompaña ai colegio y de vuelta está un rato en la confitería, y después vuelve a estar con mamá, y después me va a esperar a la salida, y después el almuerzo, y después, está con el Toto, y lo hace rabiar un poco «¿qué artista te gusta más? ¿la buena de Sangre y arena?» y papi le contesta «que me la traigan», y el Toto entonces «¿Rita Hayworth la mala?» y papi dice que me la traigan, y el Toto se pone rabioso y dice que le diga si le gusta más una o la otra, y papi «que me la traigan» y nunca le contesta a lo que el Toto quiere. Al Toto le gusta Norma Shearer. Y después a la tarde con papi hago los deberes, después me acompaña a la lección de piano, y habla con el padre de la profesora que discuten siempre de religión, porque papi no cree en los curas y el padre de la profesora no cree tampoco en Dios. Y de noche papi está levantado porque no puede dormir y cuando yo creía en los Reyes Magos me decía que veía llegar a los Reyes, porque es de noche y no puede dormir, de los nervios. Pero no quiere más trabajar en la imprenta porque no es de él y de eso son las peleas con abuelito, ¿o de qué? Papi no tiene ni padre ni madre, le dijo a Mita que el Toto estaba demasiado pegado a ella, y mami se recostó en el dormitorio, yo con el Toto jugando a la tienda el día que llegamos a Vallejos y el Toto quiso enseguida ponerse a jugar, que quería jugar, y a la Paqui no la tiene todo el día, y ahora la Paqui se va siempre a lo de Pardo que el Toto es tan pegote de los más grandes, no quiere estar con los chicos como él. Jugando a la tienda, y el Toto hacía una lista de la ropa para vender y puso que había no sé cuántas cosas, a mí no me dejaba nacer nada, todo lo anotaba él, y yo no quería seguir jugando que me aburría, y lo fui a llamar a papi, el Toto me dio un papel y un lápiz, y él estaba con otro lápiz y cada uno tenía que hacer una lista, pero él llenó el papel enseguida y yo no. sabía qué poner, y papi se enojó un poco v nie dijo que me apurara: porque vio la lista del Toto. Que había puesto en venta vestiditos de paño lenci para las muñecas y las nenas chiquitas y cintitas rococó para los bebés, y yo fui a pedirle al dormitorio a mami un pañuelo para sonarme la nariz y papi le estaba diciendo a Mita y a mami que el Toto no quería jugar más que con las nenas, y nada más que llevarlo al cine con el aire viciado, y Mita le decía que tenía razón porque Berto ya se lo había dicho: los varones tienen que estar con los varones. Y cuando volví del dormitorio el Toto me tenía de sorpresa una cajita con adentro… un montón de cosas que le había robado a la Paqui de las muñecas, y que me las regalaba si jugaba todos los días con él. Y en lo mejor vino Mita, lo tenía que bañar ¡al Toto, y siempre lo baña más tarde pero ese día no, y el Toto no quería porque me había estado esperando desde que supo que yo venía a Vallejos, y no quería bañarse, pero después quiso si es que íbamos a jugar en la banadera mientras Mita lo bañaba pero papi no quiso porque el Toto es varón. Y en la banadera mientras lo bañaba, yo espié por el agujerito de la cerradura pero no se veía porque la banadera está al costado y con el ruido, de la canilla Mita le decía al Toto que le prohibía jugar más a la tienda y con las cosas de la Paqui robadas y pintar artistas porque no eran cosas de varones y que si lo veía otra vez lo iba a poner en penitencia y quedaba sin cine. Y el Toto no lloró, no dijo nada, no pataleaba como cuando papi lo hace enojar pero después me pareció que el Toto no estaba más porque hablaba Mita sola, y pensé que el Toto se le había escapado y Mita no se había dado cuenta, que seguía hablando sola, pero después cuando abrió la puerta salieron los dos y Mita no sé cómo le había lavado la cara con qué jabón que el Toto estaba blanco que parecía la cara de las artistas cuando él las pinta con el lápiz blanco y oye que se levantan de la siesta Mita y Berto y no tiene tiempo para pintarles el colorete y parecen muertas. Yo la vi muerta a la hermana de tía Emilia, y estaba blanca gris, se murió tuberculosa de ahogos, después de dos años en cama. Yo no sé, a lo mejor Mita al lavarle ía cabeza se la hundió debajo del agua y por eso no se oía al Toto que hablaba, era que se estaba muriendo ahogado y quedándose blanco gris. El Toto haría fuerza para salir a respirar, pero Mita lo hundía, que tiene más fuerza porque es grande, bien hasta el fondo blanco de la banadera, el Toto con los ojos abiertos mirando arriba a la madre y saltones azul del ahogo, la cara cada vez más azul y las manos que querían clavarles las uñas al agua, es mejor clavarles las uñas a las sábanas, alivia más: hasta que una vez muerto ya no hace más fuerza por salvarse y queda blanco gris. Él, que se hace el perfecto que tiene todos diez en el colegio. Pero se le acabó de salir con la suya. Dios castiga a los que no rezan. Y después no quiso tomar la leche ni bebida, y ese día Mita había hecho escones que era el primer día que estábamos, pero el Toto que se come todo no quiso ni uno, me vino a decir que no podíamos jugar delante de nadie y que fuéramos al gallinero y yo no quise, y se fue solo con todo y el gallinero ya estaba lleno de las gallinas que se entran a las cinco cuando empieza a oscurecer para dormir, y las gallinas y el gallo estaban todos acojonados en los palos del gallinero, y el Toto los empezó a espantar, para poder jugar y colocar los vestidos colocados como en la tienda, y los colgaba de los palos donde estaban durmiendo las gallinas, y la sirvienta oyó todo el cacareo y se creyó que había un ladrón y llamó a Mita y Mita llamó a Berto porque tenía miedo y fueron con Berto y lo encontraron al Toto que estaba medio en la oscuridad colgando de los palos muchas cosas, ya había colgado cintas de las trenzas de Alicita, un sómbrente tirolés viejo de la Paqui, y unos vestidos de tul nuevos flamantes de la muñeca Marilú de la Paqui. Y no le pegaron porque Berto no la dejó a Mita que le pegara, pero le dijo que lo pusiera en penitencia por desobediente, sin ir al cine. Y le dio un buen sermón, que al Toto me dijo la Paqui nunca nunca lo retan porque es el mejor de todo el colegio y no rompe nada y come todo y nunca está enfermo y no se ensucia y nunca lo habían retado y lo dejaban jugar a lo que quería porque total no rompía nada pero ese fue un sermón y Berto le dijo que no iba a jugar más a la tienda y a pintar vestidos y caras… porque si no… le ponía polleritas y lo mandaba lejos de la madre pupilo a mi colegio de monjas. Tuvo que juntar todo enseguida y en el oscuro no vio un vestidito de tul rosa-té y lo dejó y al otro día lo encontré limpito sin cacas de gallina, y me lo guardé. Y le prohibieron el cine por una semana, por desobediente. Pero lo mismo la penitencia no le hizo nada porque al día siguiente se despertó con fiebre y no fue al colegio y se quedó en cama, y tampoco podía ir al cine aunque no tuviera penitencia, porque cuando viene fiebre no se puede salir; y no tenía placas en la garganta y no estaba empachado porque no tenía la lengua blanca, no tenía nada pero a veces para crecer hace falta que venga la fiebre dijo el médico. Pero no creció nada, Mita está asustada porque no crece y después de la fiebre no creció nada ese enano. Y lo único que quería en la cama era que le contaran la película Intermezzo, y la única que lo entretenía un poco era la Paqui pero tenía que hacer. Al Toto le deberían atar una soga larga en la cabeza y otra en los pies y tirar uno de cada lado para hacerlo crecer. Que de un lado tiren los peones del negocio que jugaron a arrancar un árbol con la raíz, y del otro otros que también tengan mucha fuerza, y tirar aunque grite y llore. Y si no estaba la Paqui lo único que quería era que le contaran la película Intermezzo, que la dieron y no pudo ir a verla por la fiebre y si no también estaba listo porque tenía la penitencia, y él quería ver a la artista nueva que trabajaba en la cinta y él la tenía recortada en muchas fotos, y se la contó mami, que le había gustado, y se la contó papi, y después pedía que se la contara mami de nuevo, la parte que él tenía recortada del beso en el concierto, con la artista de traje largo sin mangas. El Toto conmigo no quiere jugar más, si está la Paqui sí, si no no. A papi tampoco le gusta el oscuro de noche porque da vueltas y vueltas y no puede acostarse a dormir. El Toto se duerme bastante pronto, si es que no hay tormenta. La Paqui no tiene miedo del fin del mundo. Yo un poco y de día no. El Toto sí. El compañero de banco nada. Mami no, dice que ojalá viniese pronto. Mita no cree en el fin del mundo. Papi sí, pero dice que yo y mami vamos a ir al cielo y él a lo mejor se salva de ir al infierno, irá un poco al purgatorio y después vendrá con nosotras. Mami reza por abuelito, para que se cure porque ella se casó con papi. Y sí mami se muere yo sigo rezando por ella ¿y por abuelito quién reza? No, yo rezo por abuelito porque mami va estar en el cielo, porque no tiene pecados ¿pero si no fue al cielo, porque se olvidó de confesar algo, cómo hago yo para saber? porque entonces se queda esperando de gusto en el purgatorio. Si abuelito se muere entonces sería mejor, porque mami reza pata ella, que ya no tiene que rezar para que se mejore el abuelito, y yo rezo por mí y lo veo al Cataldi y basta y así ya sé cómo es y después me confieso y no hay peligro que después mite desde el cielo, y rezo un poco por el niño Jesús, y si el Toto vuelve a comulgar de vez en cuando él también va a rezar un poco para que el niñito no tenga frío en el pesebre, y que Jesús crucificado no sufra… porque el dolor de las espinas es el dolor más fuerte, y lo que serán los clavos de las manos y los pies, debe ser, de gritar y llorar fuerte fuerte, como cuando me agarré el dedo en la puerta Mami… estás mal, mami… se está quejando, pobre mami, todo el día, porque caminó demasiado, y ahora está toda dolorida, y yo recé, pero dijo la Hermana Anta que no importa cuánto se reza si es que no se reza con el corazón y sintiendo en el corazón el dolor de Jesús crucificado, y yo a lo mejor no estaba sintiendo el dolor y todo lo que recé no sirvió para nada… y por eso mami está mal cíe nuevo, mami, mami… ay mami, vamos a lo de abue-lita que ahí cenan todavía de día, mami, acá en Vallejos cenamos de noche y después de cenar es oscuro y hay que ir a la cama, y si no rezo con el dolor en el corazón mi mamá se muere, porque yo soy mala, mala y no tengo el corazón como en la estampita, el corazón con la llama y adentro sentada en un trono la Virgen toda verde con el niñito, entre llamas rojas y amarillas, y el corazón rojo oscuro. Ahora en el patio está todo oscuro, de noche si no rezo, y Dios me ve… y papi está por apagarme la luz para dormir y ya no se reza más, que estoy mal, yo estoy mal, mal, no puedo respirar, me ahogo, ya vienen los ángeles a buscarme ¿a mí sola? y ahora mami reza por abuelito y mami ojalá que se muera pronto así viene conmigo al cielo y desde arriba rezamos por abuelito, que se cure, entonces voy a jugar de nuevo con las perras y los cachorritos que ya están grandes, total son muchos, uno le puede dar al Kuki, y yo voy a tener todos los que quiero y comemos a las tardes cuando todavía hay luz, y si rezo, pero yo ya voy a estar muerta, si no abuelito no se sana… y tengo el ahogo, ay, como la tía del Kuki que se murió tuberculosa, yo la vi ahogarse, ay qué feo es,…así, cuando no puedo respirar, y no voy a poder ver los cachorritos que crecieron y bueno, yo lo único que te pido papi es que no apagues la luz, todavía no, espera un minuto… ¡espera!… ¡un minuto!…que yo prometo darle el potrillo al Kuki y el juego de abanicos a la Paqui si vos no apagas la luz…porque si la llegas a apagar, se mueren todas las loritas, que dan cabezazos contra la pared, papi, ¿no te das cuenta? ¿no te das cuenta que no alcancé todavía a rezar con el dolor en el corazón? ¡el dolor de Jesús crucificado!… y mami se puede morir, sí, sí… y le doy todas mis muñecas a la Paqui, si no apagas la luz… No, no, vos decís que no pero yo sé que la vas a apagar… la vas a apagar, decís que no pero la vas a apagar… y en el cielo se sabe todo, así entonces mami va a saber la verdad de todo: que fue por mí que se murió y no me va a querer más… No apagues!!!… los ahogos vienen de adentro y me hundo en la almohada y me pongo azul, azul!!!…y Mita? bueno, sí, sí, una naranja y no me porto más mal, me porto bien y me duermo ¿ya fue? que no vaya, ¿cómo es el dolor de Jesús crucificado? ¿es más fuerte que el ahogo?…Mita es buena, fue a arrancar una naranja de la planta para que no me ahogue,… la naranja más colorada, más alta que la de anoche de lo más alto de la planta, háganle un agujerito y me la chupo, que está llena de jugo, y después la dejo… ¿cómo es de fuerte el ahogo?…hasta que le chupe el jugo más rico, sí, ahora me porto bien, y me duermo, papi me quiere ver sana, me dice Teté sana como un solcito, «mí niña es el sol», y me despierto con color en la cara, ¿y es lo mismo si me despierto con color de naranja? esas naranjas limpitas brillosas casi coloradas que hay en la planta del patio, al lado del aljibe, si no es de la planta no la quiero, así no me pongo blanca gris como la hermana de tía Emilia, o azul como cuando le vino el ahogo,…que a lo mejor la hermana de tía Emilia en el cielo reza por mami ¡ay, si la hermana de tía Emilia se diera cuenta y rezara por mami! mami entonces iba a estar bien, que iba a rezar por abuelito, y se duerme, que ahora hay que dormir, sí, me porto bien, y mañana hay que ir al colegio… hice los deberes bien, que el Toto me hizo la ilustración, un dibujo de un perrito, y qué tonto, lo pintó de azul…