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—No, de eso no me voy a arrepentir nunca —dijo—. Bueno, después de tantas emociones, nos hemos ganado el derecho al sueño. Todo esto está muy bien, pero mañana tengo que ir a la oficina, esposa.
Regresaron al dormitorio a oscuras, tomados de la mano. Ella, todavía se atrevió a hacer una broma:
—¿Llevaremos a Fonchito a Viena, en diciembre?
¿Era, en verdad, una broma? Don Rigoberto alejó de inmediato el mal pensamiento, proclamando en voz alta:
—A pesar de todo, formamos una familia feliz ¿no, Lucrecia?
Londres, 19 de octubre de 1996
Este libro
se terminó de imprimir
en abril de 1997
en los Talleres Gráficos
de Mateu Cromo, S. A.
Pinto, Madrid (España)