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AGRADECIMIENTOS

Con objeto de reunir el material para este libro, mi esposa Toshiko y yo hemos viajado más de ciento sesenta mil kilómetros, a través de veintiún países, entre los que se cuentan cinco situados tras el Telón de Acero. Nos trasladamos a una prisión de Munich, para entrevistarnos con el general Wolff, a la residencia de Bernadotte, en las cercanías de Estocolmo; a la Casa de las Conchas, en Copenhague; a la Ciudadela de Budapest; al Ghetto de Varsovia; a Dachau, Buchenwald, Auschwitz y Sachsenhausen; al Stalag Luft III, que es ahora un páramo donde sólo se levanta un monumento erigido por el Gobierno polaco en memoria de los hombres de Sagan; al Stalag IIA, que domina la población de Neubrandenburg, y que es ahora un campamento de instrucción del Ejército Alemán.

Visitamos ambas márgenes del río Oder, para observar los campos de batalla de las cercanías de Frankfort, de Küstrin y Seelow. Atravesamos las calles de Danzig (hoy Gdansk), de Stettin (Szczecin) y de Breslau (Wraclaw), donde la devastación aún es perceptible. Escuchamos la historia del alzamiento de labios del comandante Szokoll (el levantamiento de Viena) en el bar del hotel Sacher. Nos entrevistamos con W. Averell Harriman en su casa de Georgetown; con Clement Attlee en el comedor de la Cámara de los Lores; con Bernard Baruch en la residencia de Carolina del Sur, y con el almirante Doenitz en su hogar de las cercanías de Hamburgo.

Las bibliotecas han contribuido de manera importante a la confección de este libro. Sacamos material de los Archivos Nacionales y Servicios de Grabaciones, en Alexandria y Virginia (Wilbur Nigh y Lois Aldridge); de la biblioteca del Congreso; de la biblioteca de la Universidad del Aire, en la base Maxwell de las Fuerzas Aéreas (Margo Kennedy); de la sede principal de la biblioteca de Nueva York; de la biblioteca de la Escuela de Infantería del Ejército, de Fort Benning, Georgia (Ruth Wesley), de la biblioteca Chatham House, en Londres (Kenneth Younger, miss Campbell y miss Hamerton), y del Museo de Guerra británico (doctor Noble Frankland y Rose Coombs). Dos bibliotecas de Alemania nos resultaron especialmente útiles: la Bibliothek für Zeitgeschichte (doctor Jürgen Rohwer, Joachim Roeseler y Werner Haupt), y la Ostdokumentation des Bundesarchivs, de Coblenza, donde, de entre unos trece millones de páginas elegimos los relatos más serios y significativos de los refugiados que procedían del este de Alemania.

Este libro no hubiera podido escribirse sin la colaboración de los Departamentos de Defensa, Ejército, Marina y Aviación de Estados Unidos, así como de los Gobiernos de Alemania Oriental y Occidental, de Polonia, Hungría, Dinamarca, Austria y Yugoslavia. Numerosas agencias, organizaciones y personas aisladas contribuyeron sustancialmente a redactar esta obra. Reseñarlos a todos resultaría imposible, pero he aquí unos pocos:

Washington D. C.: teniente coronel C. V. Glines; teniente coronel Charles Burtyk Jr.; comandante Robert Webb; comandante B. J. Smith y Anna C. Urband, de la Oficina de la Secretaría Auxiliar de Defensa; Martha Holler, Asuntos Públicos, OASD; general de brigada Hal C. Pattison; juez Israel Wice, Charles B. Mac Donald, Martin Blumenson, Charles Romanus, mistress Magna Bauer, Detmar H. Finke y Hannah Zeidlik, de la Oficina del Jefe de Historia Militar, Departamento del Ejército; general de división J. C. Lambert, ayudante general; doctor G. Bernard Noble, jefe de la sección histórica del Departamento de Estado; general de división G. V. Underwood Jr., jefe de información del Departamento del Ejército; Alice Martin y Edith Midgette.

Ciudad de Nueva York: comité de Europa Libre; doctor Jean Pennar del comité Americano de Liberación; Mike Land y Robert Meskill, de la revista Look; Monty Jacobs, del Congreso Mundial Judío.

San Antonio: coronel y señora Hurley Fuller; Hurley Fuller, Jr.; mister y mistress James Haslam.

Austria: doctor Friedrich Katscher y señora, doctor Fritz Meznik, doctor Hans Kronhuber y doctor Otto Zundritsch, del Bundeskanzleramt. La competencia y el celo del doctor Zundritsch facilitaron nuestras investigaciones en Austria.

Dinamarca: Kai Johansen, Begt Petersen y mistress Kirsten Rode, del Ministerio de Asuntos Exteriores. Mister Johansen no sólo concertó nuestras entrevistas y consiguió útiles informes, sino que fue un atento anfitrión.

Alemania Occidental: Edgar Oster, de la Oficina de Informes y Organización; frau Wera Bayer, Sección de Prensa del D.D.R. Mister Oster nos acompañó en nuestra gira por Alemania Oriental.

Inglaterra: James T. Pettus y William Clarke, de la Embajada americana; general de división David Belchem, y coronel A. E., Warhurst, de la Sección Histórica de la Oficina del Gabinete.

Francia: Robert Calmann-Levy y miss Lolay Bloch de Calmann-Levy, editores; mistress Edith Bohy y mister Roland Mehl.

Hungría: doctor Elek Karsai; teniente coronel Sandor Mucs, editor de la Military HistoryReview; doctor György Ranki; Paul A. Nyiri y Laszlo Hingyi, del Instituto de Relaciones Culturales; doctor Foti, de la Oficina de Asuntos Exteriores, y Tibor Ormos, del Budapest Filmstudio, quien nos enseñó algunas películas sobre la batalla de Budapest. La hospitalidad en toda Hungría fue extraordinaria. Así por ejemplo, mister Nyiri evitó que nuestro viaje por Europa Oriental resultase un fracaso, arreglando por teléfono el permiso para nuestro regreso a Hungría desde Yugoslavia, sin visados.

Italia: doctor Pier Luigi Bellini delle Stelle, doctor Luigi Ronchi, doctor Gianfranco Bianchi y general Almerico Jacobucci.

Japón: Yatsuji Nagai, mister Sakomizu, Rolland Gould, Norizane Ikeda, coronel Hisashi Nishi, coronel Etsu Endo, contraalmirante Tadao Yokoi, Tokiji Matsumura, doctor Keigo Okonogi.

Holanda: doctor L. de Jong, del Instituto holandés de Documentación de Guerra; H. M. van Randwijk, doctor W. Drees, coronel J. J. F. Borghouts, coronel Pietr Jacob Six, doctor L. Neher.

Polonia: Edward Kowalski, secretario de la Asociación de Luchadores de la Libertad; H. Malinowski, secretario del Gremio de Escritores Polacos; Lidia Wanda Gall; profesor Bernard Mark, director general, y Boris Szacman, del Instituto Histórico Judío de Varsovia.

Suecia: doctor Ragnar Svanström y condesa Estelle Bernadotte.

España: señor Otto Skorzeny y señora; don Luís de Pedroso, secretario de Embajada; don Manuel Fraga Iribarne, ministro de Información y Turismo.

Suiza: embajador August Lindt; doctor Carl J. Burkhardt, ministro plenipotenciario; Henrick Beer, secretario general de la Liga de Sociedades de la Cruz Roja; Pierre Vibert y Roger du Basquier, del Comité Internacional de la Cruz Roja.

Alemania Occidental: Berchtesgaden: Wolfgang Boigs.

Bonn: doctor Arthur Henry Moehlman, agregado cultural de la Embajada americana; mister Petzold, del Bundespress Amt; doctor Karl Hans Hermann, de la Sección Histórica del Ministerio de Defensa; Claus Amthor; Frederic George Adams; general Adolf Galland y conde Gerhard Grasen von Schwerin.

Frankfort del Main: coronel Louis Gershenow, oficial comandante; teniente coronel Allen C. Deming, oficial de Asuntos Públicos: comandante Ruby Rose Stauber, oficial de Información de Tropas; comandante William J. Daniels, oficial de Asuntos Civiles; Heidi Düppe y Freddy Ploecker, del Cuartel General U.S.A., Zona Norte. El comandante Stauber actuó eficazmente como enlace en nuestras visitas a otros países.

Coblenza: doctor Vogel; frau Eva Tiebel y Hans von Spaeth-Meyken.

Munich: teniente coronel Charles E. Gilbert, oficial de Asuntos Públicos; comandante Henry Convirgton, frau Karola Gillich y Herta Wiegel, de la Sección Pública del Cuartel General U.S.A.; Ernst Langendorf y Tadeusz Nowakowski, de Radio Europa Libre; Hyman Busch, de Radio Liberty; doctor Heinrich Schulz, doctor Oliver Frederickson y Leon J. Barat, del Instituto de Estudios de la URSS; profesor Alexander von Stauffenberg, de la Universidad de Munich; conde Ludwick Lubienski, del Comité de Inmigración y Ayuda Polaco-Americana; doctor Helmut Krausnick, del Instituto de Historia; doctor Paul Schmidt, director del Instituto de Lenguas e Intérpretes; ministro presidente doctor Wilhelm Hoegner, embajador Eugen Ott; Erich Kernmayr; general de división Gustav Lombard y Gunther Daum.

Nuremberg: capitán Kurt Gabel.

Oberammergau: teniente coronel Frederick Sanders, comandante del Cuartel Hawkins.

Stuttgart: teniente general Hugh P. Harris, comandante general; coronel Joel B. Stephens, oficial de Información; sargento Gerhard Cordes, frau Elisabeth Hirzel y Reinhard Pradel, del Séptimo Ejército de Estados Unidos; doctor J. Rower y Wernher Haupt, de la Bibliothek für Zeitgeschichte.

Berlín Occidental: general de división James H. Polk, comandante norteamericano de Berlín; comandante Edward P. Endres, oficial delegado de Información, y Gertrand Blum, del Comando de Berlín; John Koehler, jefe de la Sección de Berlín de la Associated Press; y Hans Wallenberg, de Ullstein GmbH.

Wüzburg: Alexander Spull, de la Oficina de Asuntos Civiles de Estados Unidos, y doctor Hans Schneider, Werkehrsdirektor.

Entre otros, pueden citarse al doctor Albert Simpson, de la Universidad del Aire; al comandante James F. Child; Mikhail Koriakov; Richard T. Alexander, Jr., del Ball State Teachers College; Alfred J. Betar; David Englander; general Hasso von Manteuffel; doctor Gero von Gaevernitz; Gregor Dorfmeister; Lothar Greil; profesor doctor Percy Ernst Schramm; Hubertus Freiherr von Humboldt; general Erwin Jollasse, y Hubert Schroeder.

Por fin, desearía agradecer a cuantos han contribuido de forma destacada a la confección del libro: mi ayudante principal, Toshiko Tolan; mi representante en Alemania, Karola Gillich; las mecanógrafas, Edith Lentz y Helena Toland. A mistress Bárbara Willson, por sus valiosas sugerencias; a John Barkham y John Jamieson, por su constante aliento y consejo, y a dos hombres sin los cuales este libro no se habría escrito: el editor, Robert Loomis, y el agente, Paul Reynolds.