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A quienes tengan interés en separar la verdad histórica de la ficción en la trama de Los ogros del Ganges, les presento a continuación las siguientes precisiones:
Aunque no goza de mucha notoriedad en Occidente, el líder nacionalista hindú Subhas Chandra Bose es una figura reconocida en la historia reciente de la India. Si bien su encuentro con el teniente David Tewp es, desde luego, fruto de la imaginación, el tenor de sus actos y palabras concuerda en cambio perfectamente con la naturaleza de sus posiciones políticas. Aliado de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, luchó encarnizadamente contra su rival Gandhi, a quien reprochaba su supuesta postura favorable a la partición del país. Fallecido en 1945 en circunstancias misteriosas, su Ejército de la India Libre destacó en los campos de batalla de Birmania, Normandía y Europa del Este.
La visita del rey Eduardo VIII y de Wallis Simpson a la India en el otoño de 1936 es pura ficción. De regreso de una estancia en las costas del Adriático, la pareja se preparaba entonces para anunciar al mundo la noticia de la abdicación del soberano. El retrato que se traza de los Windsor puede parecer exagerado, pero el lector ávido de detalles biográficos juzgará sin duda que esta ficción se queda corta en comparación con la picante verdad. En un plano más serio, las simpatías de la pareja por los dirigentes nazis son, por desgracia, bien conocidas.
La existencia de los monjes Bon Po, a menudo considerados como «hechiceros» capaces de dominar los misterios de la muerte, ha sido mencionada por numerosos testimonios. Las primeras informaciones que llegaron a Occidente sobre esta cofradía se deben a la exploradora francesa Alexandra David Neel (en quien se inspira libremente el personaje de Garance de Réault).
Finalmente, cualquiera que sea la forma bajo la que aparecen, los datos relativos a cuestiones geopolíticas, filosóficas o a prácticas mágicoreligiosas se refieren siempre a realidades y conceptos comprobados.