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A Giuseppe Tavani
y a Giulia Lanciani
En la colmena, el individuo no es nada, no tiene más que una existencia condicional, no es más que un momento indiferente, un órgano alado de la especie. Toda su vida es un sacrificio total al ser innumerable y perpetuo del que forma parte. Es curioso observar que no siempre fue así.
Maurice Maeterlinck, La vida de las abejas, Libro Primero, Cap. VII.