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Camaradas de la Luftwaffe: En nombre de una detestable camarilla de antiguos generales expulsados por su comportamiento, el coronel conde von Stauffenberg ha intentado hoy un atentado vil contra nuestro Führer.
Mediante órdenes falsificadas, esos criminales tratan ahora de provocar el desorden entre las tropas. Ordeno que el general comandante de cuerpo de ejército Stumpf, en calidad de jefe de Aviación del Reich, mande en mi nombre todas las formaciones de la Luftwaffe en el interior del territorio alemán. Sólo deberán ser obedecidas mis órdenes y las suyas.
Todas las autoridades de la Luftwaffe deberán apoyar lo más activamente posible al Reichsführer de las SS Himmler. No podrán efectuarse transportes de correo en cualquier aparato más que con mi autorización o la suya. Los oficiales y soldados, así como las personas civiles que tomen partido con esos criminales usurpadores, y que traten de ganaros para sus proyectos, deberán ser detenidos y fusilados sin consideración.
Allí donde tengáis necesidad de extirpar a los traidores deberéis actuar con la mayor energía.
Los oficiales que participen en este crimen se colocan fuera de la comunidad de su pueblo, fuera de las fuerzas armadas alemanas y fuera del honor del soldado, fuera de su juramento y su fidelidad. El aniquilamiento de los traidores nos dará una fuerza nueva.
Frente a la traición, la Luftwaffe manifiesta su fidelidad inquebrantable y su ardiente cariño hacia el Führer, así como su adhesión sin reservas para conseguir la victoria.
¡Viva nuestro Führer, a quien Dios Todopoderoso ha salvado hoy!
20 de julio de 1944