40268.fb2 Tinta roja - читать онлайн бесплатно полную версию книги . Страница 14

Tinta roja - читать онлайн бесплатно полную версию книги . Страница 14

El carácter de un hombre

Caseta de prensa, mundillo de los gacetilleros de la hípica. Abajo, corren los caballos. Tarde de verano. El Hipódromo está casi vacío.

– Mira, Pendejo, mientras dure tu práctica el que te manda voy a ser yo, ¿entendiste? Ni el Chacal Ortega ni Darío Tejeda. Yo. Ni siquiera tu padre.

– No tengo padre… O sea, tengo pero no sé dónde está.

– Otro huérfano. Mejor. Mira, Pendejo, te voy a decir una cosa y te la voy a hacer corta: yo tuve uno y era borracho; me pegaba, me insultaba y afilaba sus cuchillos carniceros frente a mí. Un día mi madre juntó a mis hermanos y nos hizo rezar para que desapareciera. Unas semanas después, el viejo estaba faenando un novillo y con la sierra se voló un brazo. Quedó mansito el manco. Nunca más habló el culeado. Pero ya había tomado suficiente y se murió de cirrosis, solo, en la sala común del hospital de Tomé. La venganza quedó saldada.

Alfonso mira cómo los caballos trotan por la pista.

– Me hice hombre igual. Nunca me hizo falta, nunca lo eché de menos. Si necesitas consejos, pídemelos no más. El carácter de un hombre, Pendejo, se arma a partir de los problemas a los que no puedes hacerles el quite, más todos los remordimientos que lo achacan a uno por haberle quitado el poto a la jeringa, ¿entiendes? Da lo mismo. Ya lo harás. Ahora, lección número uno: cómo saber si un caballo es de fiar. Es como con las minas… Espérate, déjame ir a mear y te cuento.

Un jockey se baja de su caballo y otro tipo comienza a escobillarlo.

– Fernández, ven, acércate -le dice Escalona.

– ¿Qué?

– Hazle caso al viejo. Le caíste bien. No siempre es así: te lo digo porque sé. He visto hartas cosas. Este viejo de mierda te va a apadrinar, acuérdate de mí. Le recuerdas a su hijo.

– ¿Tiene hijos?

– Uno. El Nelson. Es mongólico, le salió raro. Su mujer es una gorda que lo cuida todo el día. Viven allá por la plaza Bogotá. El Nelson ahora tiene tu edad. Le inyectan hormonas para que no se corra la paja, pero no le digas que te dije. Tú no sabes nada, ¿entendiste? Nada.