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– Nena, ¿corres, la mochila y me haces un lugarcito?
– …
– Gracias.
– …
– Atención… por favor, por el andén 6 sale el micro de la empresa Río de la Plata de la hora 22.30, con destino a Mar del Plata…
– ¿Cómo el de las 22.30? ¡Qué guachada, salen todos menos el mío!
– …
– Yo hace año, año y medio, que viajo todas las semanas. Por el laburo, ¿viste? ¿Podes creer que nunca salí en horario?
– …
– No importa a dónde vaya. Mi bondi, posta que se atrasa.
– Ah…
– Atención, por favor, por el andén 18 sale el micro de las 22.40 de la empresa Micromar, con destino a San Nicolás,
– No ves, no te digo.
– …
– ¿Vos también esperas el de Rosario?
– No.
– ¿Y para dónde vas?
– No, no voy.
– Viniste a buscar a alguien…
– …
– Che, nena, te encanta hablar a vos, ¿no?
– …
– ¿Qué pasa?
– …
– Para, para, no me pongas esa cara que yo no te hice nada malo.
– …
– Ah, no, lo único que me falta es que me hagas una pobrecita y te pongas a llorar. ¿Si yo qué te hice? Te hablé nomás.
– …
– No, para, ahora no te rajes. ¿Te falté el respeto, yo, te hice algo?
– …
– Córtala, nena, no llores que me haces quedar como la mona, ¿la gente qué va a pensar?
– …
– Nena, estás jodida vos, ¿no? ¿Se puede saber qué te pasa?
– …
– Con esa carita y a tu edad, ¡qué te puede pasar! ¡Déjate de joder!
– Estoy embarazada, mi novio se borró, mi viejo y mi vieja no saben nada, mi viejo le mete los cuernos a mi vieja y se fue de viaje con la mina, mi vieja sabe todo lo de mi viejo pero se hace la boluda…
– ¡A la pelota!
– ¿Ves?
– …
– …
– Discúlpame, che…
– …
– Discúlpame.
– Está.
– ¿Y qué haces acá en la terminal?
– Borrarme de mi casa. Mi vieja es la peor. Si tengo que pasar el fin de semana sola con ella, me muero.
– ¿Qué, pensás pasar la noche acá?
– Sí. De día ando por ahí, me voy a un shopping o a una plaza, nada. Pero de noche me da miedo, acá es más seguro, hay luz, policía, esas cosas.
– ¿Y no le hará mal al pibe?
– ¿A qué pibe?
– Al que tenés en la panza, nena.
– Ah.
– …
– No sé.
– Mira que cuando estás gruesa tenés que descansar y alimentarte bien. Por dos, decía mi mujer cuando esperaba a Leo. ¡Veintipico de kilos se terminó echando encima la gorda!
– …
– Leo es mi hijo, Leonardo, pero le decimos Leo.
– …
– Tiene seis añitos.
– …
– ¿Patea ya?
– Sí, bastante.
– Te va a salir goleador entonces.
– …
– A ver… ¿puedo?
– Sí.
– No siento nada.
– Tenés que esperar.
– Hasta que salga el micro tengo tiempo para que me baile un malambo.
– Vas a ser la primera persona que lo siente.
– ¡Qué grande! Le vas a tener que poner mi nombre…
– ¿Cómo te llamas?
– Guillermo… ¡Uy, me pateó! Me pateé, ¿lo sentiste?
– Sí, lo sentí.
– Guillermo, y si es mujer Guillermina, ¿hecho?
– Lo voy a pensar. A mí me gustaba Lucas.
– Ponele Guillermo. Lucas es medio fifí, medio trolín, ¿viste?
– Lo voy a pensar.
– Che, ¿no tenés una amiga que te banque un par de noches?
– Tengo una, pero se fue a una quinta con los padres.
– Si querés la llamo a mi mujer y le digo…
– No, no, está todo bien, la verdad es que quiero estar sola.
– Otra que sola, si acá hay como un millón de personas.
– Bah, por la bola que te van a dar…
– …
– …
– Atención, sale por el andén 9 el micro de la empresa El Águila de las 22 horas, con destino a Rosario.
– Uy, ¿justo ahora tiene que salir?
– …
– Me da no sé qué dejarte así. ¿Seguro que no querés ir a mi casa? Mi mujer es de primera, no va a tener problema.
– No, seguro, estoy bien.
– No me mintás, caradura, ¿con el quilombo en el que estás metida vas a estar bien?
– Último aviso para el micro de la empresa El Águila.
– Ya voy, ya voy. ¡Qué manga de hijos de puta! ¡Te hacen esperar como dos horas y después te terminan apurando!
– …
– …
– Gracias.
– Guillermo o Guillermina, acordate.
– Lo voy a pensar.
– Y dale con lo voy a pensar. ¿Vos pensás tanto todo, nena?
– Si pensara todo tanto no estaría así.
– Ves, eso es bueno, te reís de vos misma. Eso es muy bueno.
– …
– Me voy.
– Chau.
-Chau. Suerte.
– Chau.
– Chau.
– Che, nena, te anoto acá mi teléfono. Yo dos o tres días estoy de vuelta, cualquier cosita que necesites, llámame, ¿eh? ¡Qué letra de mierda que tengo! ¿Me entendés los números?
– Ocho dos cinco, ocho tres ocho tres.
– Ocho tres, ocho tres, eso. Con el cuatro adelante, ¿viste?
– Sí, sí.
– Bueno, listo. ¿Y cómo es qué te llamas?
– Lali, bah, Lauras pero me dicen Lali.
– Chau, Lali.
– Chau.
– Llámame.
– Chau.