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Elegías y Poemas elegíacos
A LA MUERTA
Vienes y vas ligero como el mar,cuerpo nunca dichoso,sombra feliz que escapas como el aireque sostiene a los pájaros casi entero de pluma.Dichoso corazón encendido en esta noche de invierno,en este generoso alto espacio en el que tienes alas,en el que labios largos casi tocan opuestos horizontescomo larga sonrisa o súbita ave inmensa.Vienes y vas como el manto sutil,como el recuerdo de la noche que escapa,como el rumor del día que ahora naceaquí entre mis dos labios o en mis dientes.Tu generoso cuerpo, agua rugiente,agua que cae como cascada joven,agua que es tan sencillo beber de madrugadacuando en las manos vivas se sienten todas las estrellas.Peinar así la espuma o la sombra,peinar -no- la gozosa presencia,el margen de delirio en el alba,el rumor de tu vida que respira.Amar, amar, ¿quién no ama si ha nacido?,¿quién ignora que el corazón tiene bordes,tiene forma, es tangible a las manos,a los besos recónditos cuando nunca se llora?Tu generoso cuerpo que me enlaza,liana joven o luz creciente,aguda teñida del naciente confín,beso que llega con su nombre de beso.Tu generoso cuerpo que no huye,que permanece quieto tendido como la sombra,como esa mirada humilde de una carneque casi toda es párpado vencido.Todo es alfombra o césped, o el amor o el castigo.Amarte así como el suelo casi verdeque dulcemente curva un viento cálido,viento con forma de este pechoque sobre ti respira cuando lloro.
LA LUZ
El mar, la tierra, el cielo, el fuego, el viento,el mundo permanente en que vivimos,los astros remotísimos que casi nos suplican,que casi a veces son una mano que acaricia los ojos.Esa llegada de la luz que descansa en la frente.¿De dónde llegas, de dónde vienes, amorosa forma que siento respirar,que siento como un pecho que encerrara una música,que siento como el rumor de unas arpas angélicas,ya casi cristalinas como el rumor de los mundos?¿De dónde vienes, celeste túnica que con forma de rayo luminosoacaricias una frente que vive y sufre, que ama como lo vivo?;¿de dónde tú, que tan pronto pareces el recuerdo de un fuego ardiente como el[hierro que señala,como te aplacas sobre la cansada existencia de una cabeza que te comprende?Tu roce sin gemido tu sonriente llegada como unos labios de arriba,el murmurar de tu secreto en el oído que espera,lastima o hace soñar como la pronunciación de un nombreque sólo pueden decir unos labios que brillan.Contemplando ahora mismo estos tiernos animalitos que giran por tierra alrededor,bañados por tu presencia o escala silenciosa,revelados a su existencia, guardados por la mudezen la que sólo se oye el batir de las sangres.Mirando esta nuestra propia piel, nuestro cuerpo visibleporque tú lo revelas, luz que ignoro quién te envía,luz que llegas todavía como dicha por unos labios,con la forma de unos dientes o de un beso suplicado,con todavía el calor de una piel que nos ama.Dime, dime quién es, quién me llama, quién me dice, quién clama,dime qué es este envío remotísimo que suplica,qué llanto a veces escucho cuando eres sólo una lágrima.Oh tú, celeste luz temblorosa o deseo,fervorosa esperanza de un pecho que no se extingue,de un pecho que se lamenta como dos brazos largoscapaces de enlazar una cintura en la tierra.¡Ay amorosa cadencia de los mundos remotos,de los amantes que nunca dicen sus sufrimientos,de los cuerpos que existen, de las almas que existen,de los cielos infinitos que nos llegan con un silencio!
HUMANA VOZ
Duele la cicatriz de la luz,duele en el suelo la misma sombra de los dientes,duele todo,hasta el zapato triste que se lo llevó el río.Duelen las plumas del gallo,de tantos coloresque la frente no sabe qué postura tomarante el rojo cruel del poniente.Duele el alma amarilla o una avellana lenta,la que rodó mejilla abajo cuando estábamos dentro del aguay las lágrimas no se sentían más que al tacto.Duele la avispa fraudulentaque a veces bajo la tetilla izquierdaimita un corazón o un latido,amarilla como el azufre no tocadoo las manos del muerto a quien queríamos.Duele la habitación como la caja del pecho,donde las palomas blancas como sangrepasan bajo la piel sin pararse en los labiosa hundirse en las entrañas con sus alas cerradas.Duele el día, la noche,duele el viento gemido,duele la ira o espada seca,aquello que se besa cuando es de noche.Tristeza. Duele el candor, la ciencia,el hierro, la cintura,los límites y esos brazos abiertos, horizontecomo corona contra las sienes.Duele el dolor. Te amo.Duele, duele. Te amo.Duele la tierra o uña,espejo en que estas letras se reflejan.
CANCIÓN A UNA MUCHACHA MUERTA
Díme, díme el secreto de tu corazón virgen,dime el secreto de tu cuerpo bajo tierra,quiero saber por qué ahora eres un agua,esas orillas frescas donde unos pies desnudos se bañan con espuma.Díme por qué sobre tu pelo suelto,sobre tu dulce hierba acariciada,cae, resbala, acaricia, se vaun sol ardiente o reposado que te tocacomo un viento que lleva sólo un pájaro o mano.Díme por qué tu corazón como una selva diminutaespera bajo tierra los imposibles pájaros,esa canción total que por encima de los ojoshacen los sueños cuando pasan sin ruido.Oh tú, canción que a un cuerpo muerto o vivo,que a un ser hermoso que bajo el suelo duerme,cantas color de piedra, color de beso o labio,cantas como si el nácar durmiera o respirara.Esa cintura, ese débil volumen de un pecho triste,ese rizo voluble que ignora el viento,esos ojos por donde sólo boga el silencio,esos dientes que son de marfil resguardado,ese aire que no mueve unas hojas no verdes.¡Oh tú, cielo riente que pasas como nube;oh pájaro feliz que sobre un hombro ríes;fuente que, chorro fresco, te enredas con la luna;césped blando que pisan unos pies adorados!
TRISTEZA O PÁJARO
Esa tristeza pájaro carnívoro;la tarde se presta a la soledad destructora;en vano el río canta en los dedos o peina,peina cabellos, peces, algún pecho gastado.Esa tristeza de papel más bien basto;una caña sostiene un molinillo cansado;el color rosa se pone amarillo,lo mismo que los ojos sin pestañas.El brazo es largo como el futuro de un niño;mas para qué crecer si el río cantala tristeza de llegar a un agua más fuerte,que no puede comprender lo que no es tiranía.Llegar a la orilla como un brazo de arena,como niño que ha crecido de prontosintiendo sobre el hombro de repente algún pájaro.Llegar como unos labios salobres que se llagan.Pájaro que picotea pedacitos de sangre,sal marina o rosada para el pájaro amarillo,para ese brazo largo de cera fina y dulceque se estira en el agua salada al deshacerse.
PLENITUD
Una tarde de otoño caída del occidenteexactamente como la misma primavera.Una sonrisa caliente de la nucaque se vuelve y difícilmente nos complace.Una nube redonda como lágrimaque abreviase su existencia simplemente como el error:todo lo que es un paño ante los ojos,suavemente transcurre en medio de una música indefinible,nacida en el rincón donde las palabras no se tocan,donde el sonido no puede acariciarsepor más que nuestros pechos se prolonguen,por más que flotantes sobre su ecoolvidemos el peso del corazón sobre una sombra.Alíviame.La barca sosegada,el transcurrir de un día o superficie,ese resbalamiento justo de dos dimensiones,tiene la misma sensación de un nombre,de un sollozo doblado en tres o muerto,cuidadosamente embalado.Bajo cintas o arrugas,bajo papeles color de vino añejo,bajo láminas de esmeralda de las que no sale ya música,la huella de una lágrima, de un dedo, de un marfil o de un besose ha ido levemente apagando,creciendo con los años,muriendo con los años,lo mismo que un adiós,lo mismo que un pañuelo blanco que de pronto se queda quieto.Si repasamos suavemente la memoria,si desechando vanos ruidos o inclemencias o estrépito,o nauseabundo pájaro de barro contagiable,nos echamos sobre el silencio como palos adormecidos,como ramas en un descanso olvidadas del verde,notaremos que el vacío no es tal, sino él, sino nosotros,sino lo entero o todo, sino lo único.Todo, todo, amor mío, es verdad, es ya ello.Todo es sangre o amor o latido o existencia,todo soy yo que siento cómo el mundo se callay cómo así me duelen el sollozo o la tierra.
CORAZÓN NEGRO
Corazón negro.Enigma o sangre de otras vidas pasadas,suprema interrogación que ante los ojos me habla,signo que no comprendo a la luz de la luna.Sangre negra, corazón dolorido que desde lejos la envíasa latidos inciertos, bocanadas calientes,vaho pesado de estío, río en que no me hundo,que sin luz pasa como silencio, sin perfume ni amor.Triste historia de un cuerpo que existe como existe un planeta,como existe la luna, la abandonada luna,hueso que todavía tiene un claror de carne.– Aquí, aquí en la tierra echado entre unos juncos,entre lo verde presente, entre lo siempre fresco,veo esa pena o sombra, esa linfa o espectro,esa sola sospecha de sangre que no pasa.¡Corazón negro, origen del dolor o la luna,corazón que algún día latiste entre unas manos,beso que navegaste por unas venas rojas,cuerpo que te ceñiste a una tapia vibrante!
ETERNO SECRETO
La celeste marca del amor en un campo desiertodonde hace unos minutos lucharon dos deseos,donde todavía por el cielo un último pájaro se escapa,caliente pluma que unas manos han retenido.Espera, espera siempre.Todavía llevasel radiante temblor de una piel íntima,de unas celestes manos mensajerasque al cabo te enviaron para que te reflejases en el corazón vivo,en ese oscuro hueco sin latidodel ciego y sordo y triste que en tierra duerme su opacidad sin lengua.Oh tú, tristísimo minuto en que el ave misteriosa,la que no sé, la que nadie sabrá de dónde llega,se refugia en el pecho de ese cartón besado,besado por la luna que pasa sin sonido,como un largo vestido o un perfume invisible.Ay tú, corazón que no tiene forma de corazón;caja mísera, cartón que sin destino quiere latir mientras duerme,mientras el color verde de los árboles próximosse estira como ramas enlazándose sordas.¡Luna cuajante fría que a los cuerpos darías calidad de cristal!Que a las almas darías apariencia de besos;en un bosque de palmas, de palomas dobladas,de picos que se traman como las piedras inmóviles.¡Luna, luna, sonido, metal duro o temblor:ala, pavoroso plumaje que rozas un oído,que musitas la dura cerrazón de los cielos,mientras mientes un agua que parece la sangre!
LENTA HUMEDAD
Sombra feliz del cabelloque se arrastra cuando el sol va a ponerse,como juncos abiertos- es ya tarde;fría humedad lasciva, casi polvo-.Una ceniza delicada,la secreta entraña del junco,esa delicada sierpe sin venenocuya mirada verde no lastima.Adiós. El sol ondeasus casi rojos, sus casi verdes rayos.Su tristeza como frente nimbada,hunde. Frío, humedad; tierra a los labios.
LA VENTANA
Cuánta tristeza en una hoja del otoño,dudosa siempre en último término si presentarse como cuchillo.Cuánta vacilación en el color de los ojosantes de quedar frío como una gota amarilla.Tu tristeza, minutos antes de morirte,sólo comparable con la lentitud de una rosa cuando acaba,esa sed con espinas que suplica a lo que no puede,gesto de un cuello, dulce carne que tiembla.Eras hermosa como la dificultad de respirar en cuarto cerrado.Transparente como la repugnancia a un sol libérrimo,tibia como ese suelo donde nadie ha pisado,lenta como el cansancio que rinde al aire quieto.Tu mano, bajo la cual se veían las cosas,cristal finísimo que no acarició nunca otra mano,flor o vidrio que, nunca deshojado,era verde al reflejo de una luna de hierro.Tu carne, en que la sangre detenida apenas consentíauna triste burbuja rompiendo entre los dientes,como la débil palabra que casi ya es redondadetenida en la lengua dulcemente de noche.Tu sangre, en que ese limo donde no entra la luzes como el beso falso de unos polvos o un talco,un rostro en que destella tenuamente la muerte,beso dulce que da una cera enfriada.Oh tú, amoroso poniente que te despides como dos brazos largoscuando por una ventana ahora abierta a ese fríouna fresca mariposa penetra,alas, nombre o dolor, pena contra la vidaque se marcha volando con el último rayo.Oh tú, calor, rubí o ardiente pluma,pájaros encendidos que son nuncio de la noche,plumaje con forma de corazón coloradoque en lo negro se extiende como dos alas grandes.Barcos lejanos, silbo amoroso, velas que no suenan,silencio como mano que acaricia lo quieto,beso inmenso del mundo como una boca sola,como dos bocas fijas que nunca se separan.¡Oh verdad, oh morir una noche de otoño,cuerpo largo que viaja hacia la luz del fondo,agua dulce que sostienes un cuerpo concedido,verde o frío palor que vistes un desnudo!
LA DICHA
No. ¡Basta!Basta siempre.Escapad, escapad; sólo quiero,sólo quiero tu muerte cotidiana.El busto erguido, la terrible columna,el cuello febricente, la convocación de los robles,las manos que son piedra, luna de piedra sorday el vientre que es el sol, el único extinto sol.¡Hierba seas! Hierba reseca, apretadas raíces,follaje entre los muslos donde ni gusanos ya viven,porque la tierra no puede ni ser grata a los labios,a esos que fueron, sí, caracoles de lo húmedo.Matarte a ti, pie inmenso, yeso escupido,pie masticado días y días cuando los ojos sueñan,cuando hacen un paisaje azul cándido y nuevodonde una niña entera se baña sin espuma.Matarte a ti, cuajarón redondo, forma o montículo,materia vil, vomitadura o escarnio,palabra que pendiente de unos labios moradosha colgado en la muerte putrefacta o el beso.No. ¡No!Tenerte aquí, corazón que latiste entre mis dientes larguísimos,en mis dientes o clavos amorosos o dardos,o temblor de tu carne cuando yacía inertecomo el vivaz lagarto que se besa y se besa.Tu mentira catarata de números,catarata de manos de mujer con sortijas,catarata de dijes donde pelos se guardan,donde ópalos u ojos están en terciopelos,donde las mismas uñas se guardan con encajes.Muere, muere como el clamor de la tierra estéril,como la tortuga machacada por un pie desnudo,pie herido cuya sangre, sangre fresca y novísima,quiere correr y ser como un río naciente.Canto el cielo feliz, el azul que despunta,canto la dicha de amar dulces criaturas,de amar a lo que nace bajo las piedras limpias,agua, flor, hoja, sed, lámina, río o viento,amorosa presencia de un día que sé existe.
CADA COSA, CADA COSA
Hoy estoy más contentoporque monto un caballo de veras,porque los estribos hechos de hierroaprietan un vientre desnudado.La dureza del mundo no existe, ni las canciones se osifican.Las serpientes consiguen ser serpientes y las cintas son cintas.No es fácil confundir un ojo y una estrella.A nadie se le ocurriría apellidar a la Luna Señora.Un bello guante de mimbre,suave malgré toutencuentra su empleo precisamente en este día.Y una cabeza de cartón descolgadase lamenta de no ser más que eso: elegancia.Porque todo quiere ser más.Yo tengo un primo hermano,un abrazo extremoso,un reloj hecho de primavera,una carita de enana que guardo como recuerdo de una excursión al África[ecuatorial,cuatro vasos hechos de telas de araña recogidas de[labios mudos por tres meses.Tengo muchas cosas.Pero todas quieren ser más.Mi prima Rosalíala linda doncellita que en su niñez fue un cerdito o crujido,mi enamorada Rosa que se callaba siempre ante el siseo de otras aguas,más pequeñita que nunca,se empeñaba siempre en enseñarme cómo deben ser los muslos por los labios.Recuerdo que un barco,un pincel,un saludo por la calle,una rana cariñosa o sencillamente el bostezo,todo junto aspiraba también a la política,a explicarse finalmente por qué las cocinas económicas renunciaron para siempre al[amor.Cada cosa debe estar en su sitio.A mí me gusta dormir sobre un dado.Una mano, la izquierda, acostumbrada a tomar el mundo para que descanse,no se acostumbra como yo quiero a ser sólo lo que es: indiferencia.Por dondequiera ve cabezas,o planchas calientes,e inicia saludos y pretende tener una ronca voz y hasta una forma respetable,y deponer sus quejas ante lirios o canapés o luces que no interrumpan.Si yo acaricio un escarabajo,si me rebajo para decir ternezas al águila caudal,si sello mis labios y me hago impenetrable a las preguntas de los peces fríos,el Sol se detiene, se alarga, se convierte en escala,desciende y se entretiene en establecer tiendas de aparatos eléctricos.¡Oh no! ¡la falsedad no!Todo de verdad.No importa que mi reloj de carne se calle siemprey mienta un lejano pitido dos calles más arriba cuando yo estoy aquí hablando con[vosotros.Tampoco importa que un dulce zapato de cristal,besado por la Cenicienta, sirva diariamente para acarrear cadáveres de sombra o[ternura.Todo está bien. Pero está mejor ser de verdad,ser de verdad lo que es -lo que es sólo.Por ejemplo, «esperanza».Por ejemplo, «cuadrado».Por ejemplo, «estepario».Todo lo que realmente tiene un sentido.Buenas noches.Con este abrigo hecho de pelasan o de ternura o pelagra– aunque no sé bien lo que es esta palabra-,me voy a recorrer ahora las diferentes formaciones,a ver si todo está en orden;porque me han dicho que falta algún extremo:ignoro si el que limita al norte con las mesas de billaro el que al sur linda con las bandas de música.
SOBRE LA MISMA TIERRA
La severidad del mundo, estameña,el traje de la mujer amada,el camino de las hormigas por un cuerpo hermosísimo,no impiden esa tos en el polvo besado,mientras bajo las nubes bogan aves ligeras.La memoria como el hilo o saliva,la miel ingrata que se enreda al tobillo,esa levísima serpiente que te incrusta su amorcomo dos letras sobre la piel odiada.Esa subida lenta del crepúsculo más rosado,crecimiento de escamas en que la frialdad es viscosa,es el roce de un labio independientesobre la tierra húmeda,cuando la sierpecilla mira,mira, mira a los ojos,a esa paloma núbil que aletea en la frente.La noche sólo es un traje.No sirve rechazar juncos alegando que se trata de dientes,o de pesares cuya falta de raíz es lo blanco,o que el fango son palabras deshechas,las masticadas después del amor,cuando por fin los cuerpos se separan.No sirve pretender que la luna equivale al brillo de un ropaje algo inútil,o que es mejor aquella desnudez ardiente,– si la rana cantando dice que el verde es verdey que las uñas se ablandan en el barropor más que el mundo entero intente una seriedad córnea.Basta entonces sentarse en un ribazo.O basta acaso, apoyando ese codo que sólo poseemos desde ayer,escuchar mano en mejillala promesa de dicha que canta un pez regalado,esa voz, no de junco,que por una botellaemite un alga triste -algo que se parece a un espejo cansado.Escuchando esa músicase comprende que el bosque cambie de sitio,que de pronto el corazón se trueque por un monteo que sencillamente se alargue un brazo para repiquetear sobre el cristal del[crepúsculo.Todo es fácil.Es fácil amenizar la hora siniestratomando la forma de una harmónica,de ese inútil juguete que en el borde de un ríojamás conseguirá imitar su canción,o de ese peine inusadoque entre la hierba frescano pretende confundirse con la Primavera,por saber que es inútil.Mejor sería entonces levantarse y, abandonandobrazos como dos flores largas,emprender el camino del poniente,a ver si allá se comprueba lo que ya es tan sabido,que la noche y el día no son lo negro o lo blanco,sino la boca misma que duerme entre las rocas,cuyo alterno respirono es el beso o el no beso,sino el polvo que llueve sobre la tierra mísera.
EL FRÍO
Viento negro secreto que sopla entre los huesos,sangre del mar que tengo entre mis venas cerradas,océano absoluto que soy cuando, dormido,irradio verde o fría una ardiente pregunta.Viento de mar que ensalza mi cuerpo hasta sus cúmulos,hasta el ápice aéreo de sus claras espumas,donde ya la materia cabrillea, o lucero,cuerpo que aspira a un cielo, a una luz, propia y fija.Cuántas veces de noche rodando entre las nubes, o acaso bajo tierra,o bogando con forma de pez_ vivo,o rugiendo en el bosque como fauce o marfil;cuántas veces arena, gota de agua o voz. sólo,cuántas, inmensa mano que oprime un mundo alterno.Soy tu sombra, camino que me lleva a ese límite,a ese abismo sobre el que el pie osaría,sobre el que acaso quisiera volar como cabeza,como sólo una idea o una gota de sangre.Sangre o sol que se funden en el feroz encuentro,cuando el amor destella a un choque silencioso,cuando amar es luchar con una forma impura,un duro acero vivo que nos refleja siempre.Matar la limpia superficie sobre la cual golpeamos,bruñido aliento que empañan los besos, no los pájaros,superficie que copia un cielo estremecido,como ese duro estanque donde no calan piedras.Látigo de los hombres que se asoma a un espejo,a ese bárbaro amor de lo impasible o entero,donde los dedos mueren como láminas siempre,suplicando, gastados, un volumen perdido.¡Ah maravilla loca de hollar el frío presente,de colocar los pies desnudos sobre el fuego,de sentir en los huesos el hielo que nos subehasta notar ya blanco el corazón inmóvil!Todavía encendida una lengua de nievesurte por una boca, como árbol o unas ramas.Todavía las luces, las estrellas, el viso,mandan luz, mandan aire, mandan amor o carne.
SOY EL DESTINO
Sí, te he querido como nunca.¿Por qué besar tus labios, si se sabe que la muerte está próxima,si se sabe que amar es sólo olvidar la vida,cerrar los ojos a, lo oscuro presentepara abrirlos a los radiantes límites de un cuerpo?Yo no quiero leer en los libros una verdad que poco a poco sube como un agua,renuncio a ese espejo que dondequiera las montañas ofrecen,pelada roca donde se refleja mi frentecruzada por unos pájaros cuyo sentido ignoro.No quiero asomarme a los ríos donde los peces colorados con el rubor de vivir,embisten a las orillas límites de su anhelo,ríos de los que unas voces inefables se alzan,signos que no comprendo echado entre los juncos.No quiero, no; renuncio a tragar ese polvo, esa tierra dolorosa, esa arena mordida,esa seguridad de vivir con que la carne comulgacuando comprende que el mundo y este cuerporuedan como ese signo que el celeste ojo no entiende.No quiero no, clamar, alzar la lengua,proyectarla como esa piedra que se estrella en la frente,que quiebra los cristales de esos inmensos cielostras los que nadie escucha el rumor de la vida.Quiero vivir, vivir como la hierba dura,como el cierzo o la nieve, como el carbón vigilante,como el futuro de un niño que todavía no nace,como el contacto de los amantes cuando la luna los ignora.Soy la música que bajo tantos cabelloshace el mundo en su vuelo misterioso,pájaro de inocencia que con sangre en las alasva a morir en un pecho oprimido.Soy el destino que convoca a todos los que aman,mar único al que vendrán todos los radios amantesque buscan a su centro, rizados por el círculoque gira como la rosa rumorosa y total.Soy el caballo que enciende su crin contra el pelado viento,soy el león torturado por su propia melena,la gacela que teme al río indiferente,el avasallador tigre que despuebla la selva,el diminuto escarabajo que también brilla en el día.Nadie puede ignorar la presencia del que vive,del que en pie en medio de las flechas gritadas,muestra su pecho transparente que no impide mirar,que nunca será cristal a pesar de su claridad,porque si acercáis vuestras manos, podréis sentir la sangre.
VERBENA
Vasos o besos, luces o escaleras,todo sin música asciende cautamentea esa región serena donde aprisase retiran los bordes de la carne.Un carroussel de topes, un límite o verbena,una velocidad hecha de gritos,un color, un color hecho de estopa,por donde una voz bronca escupe esparto.Espérame, muchacha conocida,fuerte raso crujiente con zapatos,con un tierno charol que casi gime,cuando roza mi rostro sin pesarme.Un columpio de sangre emancipada,una felicidad que no es de cobre,una moneda lírica o la lunaresbalando en los hombros como leche.Un laberinto o mármol sin sonido,un hilo de saliva entre los árboles,un beso silencioso que se enredaolvidando sus alas como espejos.Un alimento o roce en la garganta,blanco o maná de tímidos deseosque sobre lengua de calor calladose deshace por fin como la nieve.Polvo o claror, la feria gira cautabajo fiebre de lunas o pescados,sintiendo la humedad de la cariciacuando el alba desnuda avanza un muslo.Los senos de cartón abren sus cajas,pececillos innúmeros palpitan,de los labios se escapan flores verdesque en los vientres arraigan como dichas.Un clamor o sollozo de alegría,frenesí de las músicas y el cuerpo,un rumor de clamores asesinosmientras cuchillos aman corazones.Flores-papel girantes como ojossueñan párpados, sangres, albahacas;ese clamor caliente ciñe faldasdel tamaño de labios apretados.Agua o túnica, ritmo o crecimiento,algo baja del monte de la dicha,algo inunda las piernas sin metrallay asciende hasta el axila como aroma.Cuerpos flotan, no presos, no arañados,no vestidos de espinas o caricias,no abandonados, no, sobre la luna,que -en tierra ya- se ha abierto como un cuerpo.
MAR EN LA TIERRA
No, no clames por esa dicha presurosaque está latente cuando la oscura música no modula,cuando el oscuro chorro pasa indescifrablecomo un río que desprecia el paisaje.La felicidad no consiste en estrujar unas manosmientras el mundo sobre sus ejes vacila,mientras la luna convertida en papelsiente que un viento la riza sonriendo.Quizá el clamoroso mar que en un zapato intentara una noche acomodarse,el infinito mar que quiso ser rocío,que pretendió descansar sobre una flor durmiente,que quiso amanecer como la fresca lágrima.El resonante mar convertido en una lanzayace en lo seco como un pez que se ahoga,clama por ese agua que puede ser el beso,que puede ser un pecho que se rasgue y anegue.Pero la seca luna no responde al reflejo de las escamas pálidas.l.a muerte es una contracción de una pupila vidriada,es esa imposibilidad de agitar unos brazos,de alzar un grito hasta un cielo al que herir.La muerte es el silencio entre el polvo, entre la memoria,es agitar torvamente una lengua no de hombre,es sentir que la sal se cuaja en las venasfríamente como un árbol blanquísimo en un pez.Entonces la dicha, la oscura dicha de morir,de comprender que el mundo es un grano que se deshará,el que nació para un agua divina,para ese mar inmenso que yace sobre el polvo.La dicha consistirá en deshacerse como lo minúsculo,en transformarse en la severa espina,resto de un océano que como la luz se marchó,gota de arena que fue un pecho gigantey que salida por la garganta como un sollozo aquí yace.
LA LUNA ES UNA AUSENCIA
A C. C.
La luna es ausencia.Se espera siempre.Las hojas son murmullos de la carne.Se espera todo menos caballos pálidos.Y, sin embargo, esos cascos de acero(mientras la luna en las pestañas),esos cascos de acero sobre el pecho(mientras la luna o vaga geometría)…Se espera siempre que al fin el pecho no sea cóncavo.Y la luna es ausencia,doloroso vacío de la noche redonda,que no llega a ser cera, pero que no es mejilla.Los remotos caballos, el mar remoto, las cadenas golpeando,esa arena tendida que sufre siempre,esa playa marchita, donde es de nocheal filo de los ojos amarillos y secos.Se espera siempre.Luna, maravilla o ausencia,celeste pergamino color de manos fuera,del otro lado donde el vacío es luna.
QUIERO PISAR
Quiero tu nombre aquí,quiero pisar unas pestañas falsas,delicadas lombrices, rayos negros,esa tierra mojada, esas lágrimas feas.Quiero pisar dientes o barro o algún beso,ese calor difunto que orea un viento pardo,esa garganta o guijo fría al pie desnudo,ese pecho de ámbar por cuya agua íntima pececillos transcurren.Bola redonda de la que no escapará el aire,de donde nunca un suspiro de nieblasaldrá con su calor reciente a embeberse en los ojos.Quiero pisar una cintura, anillo,frágil anillo, aro delicado,ese gesto que abarcase la manocuando un cuerpo por su mitad se rinde.Quiero muslos de acero, acaso musgo tenue,acaso esa suavidad tan recientecuando la lluvia cae por una ingle indefensa.Quiero tierras o pólvora,esos besos azules,ese rechazo súbito que deshace la bocacuando un cuerpo o una luna estallan como herrumbre.Amor como la lira,como esas cuerdas rotas,música cenicienta,oro que duele entero,luna que descolgada presencia que no hay aire.
SÓLO MORIR DE DÍA
El mundo glorifica sus alas.Bosque inmenso, selva o león o nube;pupila lentísima que casi no se mueve;dolorosa lágrima donde brilla un lucero,un dolor como un pájaro, iris fugaz en lluvia.Tu corazón gemelo del mío,aquel alto cantil desde el cual una figura diminutamueve sus brazos que yo casi no veo, pero que sí que escucho;aquel punto invisible adonde una tos o un pecho que aún respira,llega como la sombra de los brazos ausentes.Tu corazón gemelo como un pájaro en tierra,como esa bola huida que ha plegado las alas,como dos labios solos que ayer se sonreían…Una mágica luna del color del basaltosale tras la montaña como un hombro desnudo.El aire era de pluma, y a la piel se la oíacomo una superficie que un solo esquife hiere.¡Oh corazón o luna, oh tierra seca a todo,oh esa arena sedienta que se empapa de un airecuando sólo las ondas amarillas son agua!Agua o luna es lo mismo: lo impalpable a las manos,linfa que goteando sobre la frente fríafinge pronto unos labios o una muerte escuchada.Quiero morir de día, cuando la luna blanca,blanca como ese velo que oculta sólo un aire,boga sin apoyarse, sin rayos, como lámina,como una dulce rueda que no puede quejarse,aniñada y castísima ante un sol clamoroso.Quiero morir de día, cuando aman los leones,cuando las mariposas vuelan sobre los lagos,cuando el nenúfar surte de un agua verde o fría,soñoliento y extraño bajo la luz rosada.Quiero morir al límite de los bosques tendidos,de los bosques que alzan los brazos.Cuando canta la selva en alto y el sol quemalas melenas, las pieles o un amor que destruye.
COBRA
La cobra toda ojos,bulto echado la tarde (baja, nube),bulto entre hojas secas,rodeada de corazones de súbito parados.Relojes como pulsosen los árboles quietos son pájaros cuyas gargantas cuelgan,besos amables a la cobra bajacuya piel es sedosa o fría o estéril.Cobra sobre cristal,chirriante como navaja fresca que deshace a una virgen,fruta de la mañana,cuyo terciopelo aún está por el aire en forma de ave.Niñas como lagunas,ojos como esperanzas,desnudos como hojascobra pasa lasciva mirando a su otro cielo.Pasa y repasa el mundo,cadena de cuerpos o sangres que se tocan,cuando la piel entera ha huido como un águilaque oculta el sol. ¡Oh cobra, ama, ama!Ama bultos o naves o quejidos,ama todo despacio, cuerpo a cuerpo,entre muslos de fríos o entre pechosdel tamaño de hielos apretados.Labios, dientes o flores, nieves largas;tierra debajo convulsa derivando.Ama el fondo con sangre donde brillael carbunclo logrado.El mundo vibra.
QUE ASÍ INVADE
Dichosa claridad de la aurora,cuerpo radiante, amoroso destino,adoración de ese mar agitado,de ese pecho que vive en el que sé que vivo.¿Dónde tú, montaña inmensa siempre presente,viajador continente que pasas y te quedas,playa que se ofrece para mi planta ligeraque como una sola concha, fácil queda en la arena?¿Voy?¿O vengo?Ignoro si la luz que ahora nacees la del poniente en los ojos,o si la aurora incide su cuchilla en mi espalda.Pero voy, yo voy siempre.Voy a ti como la ola ya verdeque regresa a su seno recobrando su forma.Como la resaca que arrebatando el amarillo claro de playas,muestra ya su duro torso oscuro descansado, flotando.Voy como esos redondos brazos invasoresque arrebatan las algas que otras ondas dejaron.Y tú me esperas, dí,dichoso cuerpo extendido,feliz claridad para los pies,playa radiante que destellas besandola tenue piel que pasa sobre tu pecho vivo.¿Me tiendo?Beso infinitamenteese inabarcable rumor de los mares,esos siempre reales labios con los que sueño,esa espuma ligera que son siempre los dientescuando van a decirse las palabras oscuras.Dime, dime; te escucho.¡Qué profunda verdad!Cuánto amor si te estrecho mientras cierras los ojos,mientras retiras todas, todas las ondas lúcidasque permanecen fijas vigilando este beso.Tu corazón caliente como una alga de tierra,como una brasa invencible capaz de desecar el fondo de los mares,no destruye mis manosni mis ojos cuando apoyo los párpados,ni mis labios -que no se purifican con su lumbre profunda-,porque son como pájaros, como libres marinas,como rumor o pasaje de unas nubes que avanzan.¡Oh ven, ven siempre como el clamor de los peces,como la batalla invisible de todas las escamas,como la lucha tremenda de los verdes más hondos,de los ojos que fulgen, de los ríos que irrumpen,de los cuerpos que colman, que emergen del océano,que tocan a los cielos o se derrumban mugientescuando de noche inundan las playas entregadas!
EL ESCARABAJO
He aquí que por fin llega al verbo también el pequeño escarabajo,tristísimo minuto,lento rodar del día miserable,diminuto captor de lo que nunca puede aspirar al vuelo.Un día como algunose detiene la vida al borde de la arena,como las hierbecillas sueltas que flotan en un agua no limpia,donde a merced de la tierrabriznas que no suspiran se abandonana ese minuto en que el amor afluye.El amor como un númerotan pronto es agua que sale de una boca tirada,como es el secreto de lo verde en el oído que lo oprime,como es la cuneta pasiva que todo lo contiene,hasta el odio que afloja para convertirse en el sueño.Por eso,cuando en la mitad del camino un triste escarabajo que fue de orosiente próximo el cielo como una inmensa bolay, sin embargo, con sus patitas nunca pétalosarrastra la memoria opaca con amor,con amor al sollozo sobre lo que fue y ya no es,arriba entre las flores altas cuyos estambres casi cosquillean el limpio azulvaga un aroma a anteayer,a flores derribadas,a ese polen pisado que tiñe de amarillo constante la planta pasajera,la caricia involuntaria,ese pie que fue rosa, que fue espina,que fue corola o dulce contacto de las flores.Un viento arriba oreaotras memorias donde circula el viento,donde estambres emergen tan altos, donde pistilos o cabellos,donde tallos vacilanpor recibir el sol tan amarillo envío de un amor.El suave escarabajo,más negro que el silencio que transcurre después de alguna muerte,pasa borrando apenas las huellas de los carros,de los hierros violentos que fueron dientes siempre,que fueron boca para morder el polvo.El dulce escarabajo bajo su duro caparazón que imita a veces algún ala,nunca pretende ser confundido con una mariposa,pero su sangre gime(caliente término de la memoria muerta)encerrada en un pecho con no forma de olvido,descendiendo a unos brazos que un diminuto mundo oscuro crean.
CUERPO DE PIEDRA
Luna de mármol, rígido calor,noche de estío cuando el perro es mudo,cuando un velo de esparto ante los ojoscasi acaricia, sueño o plumón leve.Luna de piedra, manos por el cielo,manos de piedra rompedoras siempre,retorcidas a veces con destellos,manos de lumbre láctea, ya rígidas.Cuerpo de piedra, senda de cristales,mudo siempre o doliente con los soles,cuando perros de lana flotan quietospor pantanos de seda acariciada.Yo no sé si la sangre es roja o verde.Ignoro si la luna vence o ama,si su lengua acaricia los desvíos,axilas que palpitan ya de pluma.Cielo quieto de fango que ahora giradulcemente mintiendo un sol activo,bella túnica amada por lo durasobre muslos de piedra avanzadores.Dulce careta blanca que ladeasu morado celeste ya sin órbita.Tibia saliva nueva que en los bordespide besos azules como moscas.Soledad, soledad, calvero, mundo,realidad viva donde el plomo es frío;no, ya no quema el fuego que en las inglesaquel remoto mar dejó al marcharse.
NUBE FELIZ
Tu ardiente morenía, espada vengadora,sed que voló hacia la remota montaña,donde allí se castiga entre el relámpago moradocomo ese metal que adora la sangre, siempre seco.Quién sabe si algún día tu dulce y ya fluyente cuerpoabandonado a su quererdescenderá de ese pináculo de cristal imbesable,donde como un árbol sin ramas, moreno como esparto,siente en lugar de pájaros cruzar fulgores lívidos.Déjame como nube pasar arriba lento,pasar húmedamente casi caliente al soplo de un estío,llevado por la brisa que envían unas hojas,unas altas espigas, unos cuerpos mecidos.Tu ardiente morenía calcinada,tu sequedad de roca o ya carbón,tus ojos que no giran porque no tienen lágrimas,tu corazón constante como una nuez vencida.Déjame que pasando moje casi tu frente,pájaro soy o ala rumorosa que brilla,soy esa pluma extensa que con calor de axilacobijaría una frente convocándola a un llanto.Un beso o una mejilla o el brillo de unos ojos,unos dientes templados que se abren como el día,un azul bajo el párpado tras la tormenta dura,unos fulgores lívidos que escapan como el fósforo.Vive, vive, despierta, ama, corazón, ser,despierta como tierra a la lluvia naciente,como lo verde nuevo que crece entre la carne.Cuerpo feliz moreno que naces, voy, me voy,soy esa nube ingrávida que detienen las hojas,soy la brisa que escapa en busca de la aurora,de lo rojo y lo azul, de lo verde y lo blanco,voy llamado a la vida, escapo con el viento,has nacido y te veo amar como ese río,como el agua feliz que desciende cantando.
HIJA DE LA MAR
Muchacha, corazón o sonrisa,caliente nudo de presencia en el día,irresponsable belleza que a sí misma se ignora,ojos de azul radiante que estremece.Tu inocencia como un mar en que vivesqué pena a ti alcanzarte, tú sola isla aún intacta;qué pecho el tuyo, playa o arena amadaque escurre entre los dedos aún sin forma.Generosa presencia la de una niña que amar,derribado o tendido cuerpo o playa a una brisa,a unos ojos templados que te miran,oreando un desnudo dócil a su tacto.No mientas nunca, conserva siempretu inerte y armoniosa fiebre que no resiste,playa o cuerpo dorado, muchacha que en la orillaes siempre alguna concha que unas ondas dejaron.Vive, vive como el mismo rumor de que has nacido;escucha el son de tu madre imperiosa;sé tú espuma que queda después de aquel amor,después de que, agua o madre, la orilla se retira.
LAS ÁGUILAS
El mundo encierra la verdad de la vida,aunque la sangre mienta melancólicamentecuando como mar sereno en la tardesiente arriba el batir de las águilas libres.Las plumas de metal,las garras poderosas,ese afán del amor o la muerte,ese deseo de beber en los ojos con un pico de hierro,de poder al fin besar lo exterior de la tierra,vuela como el deseo,como las nubes que a nada se oponen,como el azul radiante, corazón ya de afueraen que la libertad se ha abierto para el mundo.Las águilas serenasno serán nunca esquifes,no serán sueño o pájaro,no serán caja donde olvidar lo triste,donde tener guardado esmeraldas u ópalos.El sol que cuaja en las pupilas,que a las pupilas mira libremente,es ave inmarcesible, vencedor de los pechosdonde hundir su furor contra un cuerpo amarrado.Las violentas alasque azotan rostros como eclipses,que parten venas de zafiro muerto,que seccionan la sangre coagulada,rompen el viento en mil pedazos,mármol o espacio impenetrabledonde una mano muerta detenidaes el claror que en la noche fulgura.Águilas como abismos,como montes altísimos,derriban majestades, troncos polvorientos,esa verde hiedra que en los muslosfinge la lengua vegetal casi viva.Se aproxima el momento en que la dicha consistaen desvestir de piel a los cuerpos humanos,en que el celeste ojo victoriosovea sólo a la tierra como sangre que gira.Águilas de metal sonorísimo,arpas furiosas con su voz casi humana,cantan la ira de amar los corazones,amarlos con las garras estrujando su muerte.
LA NOCHE
Fresco sonido extinto o sombra, el día me encuentra.Sí, como muerte, quizá como suspiro,quizá como un solo corazón que tiene bordes,acaso como límite de un pecho que respira;como un agua que rodea suavemente una formay convierte a ese cuerpo en estrella en el agua.Quizá como el viaje de un ser que se siente arrastradoa la final desembocadura en que a nadie se conoce,en que la fría sonrisa se hace sólo con los dientes,más dolorosa cuanto que todavía las manos están tibias.Sí. Como ser que, vivo, porque vivir es eso,llega en el aire, en el generoso transporteque consiste en tenderse en la tierra y esperar,esperar que la vida sea una fresca rosa.Sí, como la muerte que renace en el viento.Vida, vida batiente que con forma de brisa,con forma de huracán que sale de un aliento,mece las hojas, mece la dicha o el color de los pétalos,la fresca flor sensible en que alguien se ha trocado.Como joven silencio, como verde o laurel;como la sombra de un tigre hermoso que surte de la selva;como alegre retención de los rayos del sol en el plano del agua;como la viva burbuja que un pez dorado inscribe en el azul del cielo.Como la imposible rama en que una golondrina no detiene su vuelo…El día me encuentra.
SE QUERÍAN
Se querían.Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,labios saliendo de la noche dura,labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.Se querían como las flores a las espinas hondas,a esa amorosa gema del amarillo nuevo,cuando los rostros giran melancólicamente,giralunas que brillan recibiendo aquel beso.Se querían de noche, cuando los perros hondoslaten bajo la tierra y los valles se estirancomo lomos arcaicos que se sienten repasados:caricia, seda, mano, luna que llega y toca.Se querían de amor entre la madrugada,entre las duras piedras cerradas de la noche,duras como los cuerpos helados por las horas,duras como los besos de diente a diente sólo.Se querían de día, playa que va creciendo,ondas que por los pies acarician los muslos,cuerpos que se levantan de la tierra y flotando…Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,mar altísimo y joven, intimidad extensa,soledad de lo vivo, horizontes remotosligados como cuerpos en soledad cantando.Amando. Se querían como la luna lúcida,como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,donde los peces rojos van y vienen sin música.Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,metal, música, labio, silencio, vegetal,mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.
TOTAL AMOR
No.La cristalina luz que hiere el fuego,que deshace la frente como un diamante al fin rendido,como un cuerpo que se amontona de dicha,que se deshace como un resplandor que nunca será frío.La luz que amontona su cuerpo como el ansia que con nada se aplaca,como el corazón combatiente que en el mismo filo aún ataca,que pide no ser ya él ni su reflejo, sino el río feliz,lo que transcurre sin la memoria azul,camino de los mares que entre todos se fundeny son lo amado y lo que ama, y lo que goza y sufre.Esa dicha creciente que consiste en extender los brazos,en tocar los límites del mundo como orillas remotasde donde nunca se retiran las aguas,jugando con las arenas doradas como dedosque rozan carne o seda, lo que estremeciéndose se alborota.Gozar de las lejanas luces que crepitanen los desnudos brazos,como un remoto rumor de dientes jóvenesque devoran la grama jubilosa del día,lo naciente que enseña su rosada firmezadonde las aguas mojan todo un cielo vivido.Vivir allá en las faldas de las montañasdonde el mar se confunde con lo escarpado,donde las laderas verdes tan pronto son el aguacomo son la mejilla inmensa donde se reflejan los soles,donde el mundo encuentra un eco entre su música,espejo donde el más mínimo pájaro no se escapa,donde se refleja la dicha de la perfecta creación que transcurre.El amor como lo que rueda,como el universo sereno,como la mente excelsa,el corazón conjugado, la sangre que circula,el luminoso destello que en la noche crepitay pasa por la lengua oscura, que ahora entiende.
HAY MÁS
Beso alegre, descuidada paloma,blancura entre las manos, sol o nube;corazón que no intenta volar porque basta el calor,basta el ala peinada por los labios ya vivos.El día se siente hacia afuera; sólo existe el amor.Tú y yo en la boca sentimos nacer lo que no vive,lo que es el beso indestructible cuando la boca son alas,alas que nos ahogan mientras los ojos se cierran,mientras la luz dorada está dentro de los párpados.Ven, ven, huyamos quietos como el amor;vida como el calor que es todo el mundo solo,que es esa música suave que tiembla bajo los pies,mundo que vuela único, con luz de estrella viva,como un cuerpo o dos almas, como un último pájaro.
EL DESNUDO
Basta, basta.Tanto amor en las aves,en esos papeles fugitivos que en la tierra se buscan,en ese cristal indefenso que siente el beso de la luz,en la gigante lámpara que bajo tierra sollozailuminando el agua subterránea que espera.Tú, corazón clamante que en medio de las nubeso en las plumas del ave,o en el secreto tuétano del hueso de los tigres,o en la piedra en que apoya su cabeza la sombra.Tú, corazón que dondequiera existes como existe la muerte,como la muerte es esa contracción de la cinturaque siente que la abarca una secreta mano,mientras en el oído fulgura un secreto previsto.Di, qué palabra impasible como la esmeraldadeslumbra unos ojos con su signo durísimo,mientras sobre los hombros todas, todas las plumasresbalan tenuemente como sólo memoria.Di, qué manto pretende envolver nuestro desnudo,qué calor nos halaga mientras la luz dice nombres,mientras escuchamos unas letras que pasan,palomas hacia un seno que, herido, a sí se ignora.La muerte es el vestido.Es la acumulación de los siglos que nunca se olvidan,es la memoria de los hombres sobre un cuerpo único,trapo palpable sobre el que un pecho sollozamientras busca imposible un amor o el desnudo.
CERRADA PUERTA
No mientas cabelleras diáfanas, ardientes goces,columnas de pórfido, celestiales anhelos;no mientas un cuerpo dichoso rodeado por la luzcomo esa barca joven que desprecia las ondas.No engañes con tu tibieza de astro reluciente– fuerte valor para buscar la vida,para trazar la germinante esteladonde el amor como la leche fluye.No.La realidad votiva aspira a ese jardín de palmasdonde los seres convertidos en lanzastodavía te buscan, azul topacio u oroque te escapas sin cielo por otros paraísos.Amar el cuello enfebrecidoque roto al pie de un mármol soloretiene su sangrienta llamadacomo ese corazón que contiene su anhelo.El frenesí de la luna y los besos,mezclados como sangres en la puerta cerrada,donde claman los puños de los que nunca vivieron,de los que muertos mutilados flotan en aguas frías.Paraíso de lunas sajadas con desvío,con filos de vestidos o metales dichosos,aquellos que no amaron porque sabían siempreque el polvo no circula ni sustituye a la sangre.Amar a esa luz violeta los párpados cerrados,donde un ave no puede guarecer su temblor,donde todo lo más algún pétalo fríoamanece de nácar imitando a lo vivo.Esa pesada puerta jamás girará.Un rostro o un peñasco, una canción o un puente milenariounen el hilo de araña al corazón del monte,donde la muerte vida a vida luchapor alumbrar la pasión entre el relámpago que escapa.Una mano del tamaño del odio,un continente donde circulan venas,donde aún quedaron huellas de unos dientes,golpea un corazón como mar encerrado,golpea unas encías que devoraron luces,que tragaron un mundo que nunca había nacido,donde el amor era el chocar de los rayos crujientessobre los cuerpos humanos derribados por tierra.
LA MUERTE
¡Ah! eres tú, eres tú, eterno nombre sin fecha,bravía lucha del mar con la sed,cantil todo de agua que amenazas hundirtesobre mi forma lisa, lámina sin recuerdo.Eres tú, sombra del mar poderoso,genial rencor verde donde todos los peces son como piedras por el aire,abatimiento o pesadumbre que amenazas mi vidacomo un amor que con la muerte acaba.Mátame si tú quieres, mar de plomo impiadoso,gota inmensa que contiene la tierra,fuego destructor de mi vida sin numenaquí en la playa donde la luz se arrastra.Mátame como si un puñal, un sol dorado o lúcido,una mirada buida de un inviolable ojo,un brazo prepotente en que la desnudez fuese el frío,un relámpago que buscase mi pecho o su destino…¡Ah, pronto, pronto; quiero morir frente a ti, mar,frente a ti, mar vertical cuyas espumas tocan los cielos,a ti cuyos celestes peces entre nubesson como pájaros olvidados del hondo!Vengan a mí tus espumas rompientes, cristalinas,vengan los brazos verdes desplomándose,venga la asfixia cuando el cuerpo se crispasumido bajo los labios negros que se derrumban.Luzca el morado sol sobre la muerte uniforme.Venga la muerte total en la playa que sostengo,en esta terrena playa que en mi pecho gravita,por la que unos pies ligeros parece que se escapan.Quiero el color rosa o la vida,quiero el rojo o su amarillo frenético,quiero ese túnel donde el color se disuelveen el negro falaz con que la muerte ríe en la boca.Quiero besar el marfil de la mudez penúltima,cuando el mar se retira apresurándose,cuando sobre la arena quedan sólo unas conchas,unas frías escamas de unos peces amándose.Muerte como el puñado de arena,como el agua que en el hoyo queda solitaria,como la gaviota que en medio de la nochetiene un color de sangre sobre el mar que no existe.